EE.UU. alista ofensiva contra carteles en Latinoamérica

Pete Hegseth advierte que EE. UU. actuará unilateralmente si los gobiernos latinos no intensifican la lucha contra el narcoterrorismo bajo la nueva Doctrina ‘Donroe’.
EE.UU. avisa a Latinoamérica que está listo para lanzar una «ofensiva solo» contra los carteles
Fotografía de archivo del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth. EFE/Olivier Hoslet

El escenario de la seguridad hemisférica ha dado un giro radical este jueves desde la sede del Comando Sur (Southcom) en Florida. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó una advertencia sin precedentes a los gobiernos de la región. Durante la inauguración de la conferencia «Américas contra los carteles», el funcionario afirmó que Washington está listo para actuar en solitario. La administración de Donald Trump busca erradicar a las organizaciones criminales bajo una nueva y agresiva estrategia militar.

Hegseth lideró este encuentro en Miami frente a representantes militares de la mayoría de las naciones latinoamericanas. Sin embargo, destacaron las ausencias de México, Colombia y Brasil en la lista de invitados estratégicos. El secretario fue enfático al declarar que, si bien prefieren la cooperación, no dudarán en lanzar una ofensiva unilateral. «Estados Unidos está preparado para abordar estas amenazas e ir solo a la ofensiva si es necesario», sentenció ante la audiencia.

Esta postura se sustenta en la denominada doctrina ‘Donroe’, una evolución contemporánea de la doctrina Monroe. Según el gobierno de Trump, este marco jurídico justifica ataques directos contra narcotraficantes en suelo extranjero. El objetivo es desmantelar las redes que Washington ahora clasifica formalmente como «narcoterroristas». La Casa Blanca sostiene que la seguridad de su vecindario es una prioridad que ya no puede esperar a consensos diplomáticos lentos.

¿Qué implica la nueva doctrina ‘Donroe’ para la soberanía regional?

La Doctrina ‘Donroe’ marca el fin de la política de contención para dar paso a la aniquilación activa de los carteles. Hegseth demandó a los líderes de seguridad presentes que deben pasar a la ofensiva de manera inmediata. «Ustedes deben hacer más y nosotros debemos hacer más para atacar a estos grupos en todas las áreas», expresó el funcionario. La advertencia incluye no solo a los grupos criminales, sino también a los «adversarios estatales» que les brinden apoyo o refugio.

Para Washington, la justificación de esta agresividad militar reside en las cifras de la crisis interna por drogas. Hegseth citó que bajo la administración anterior murieron más de un millón de estadounidenses por sobredosis de fentanilo y cocaína. Además, denunció que la industria del tráfico humano creció un 2,000 % hasta alcanzar los 13,000 millones de dólares. Estos datos son utilizados para presentar al narcotráfico no como un problema policial, sino como una amenaza existencial para EE. UU.

La presión sobre los aliados es constante y directa en este nuevo esquema de seguridad. El secretario de Guerra insistió en que el acceso a los recursos militares estadounidenses dependerá del compromiso real de cada nación. Aquellos gobiernos que no se sumen activamente a la «ofensiva» podrían ver cómo las fuerzas estadounidenses actúan en sus territorios sin previa coordinación. El mensaje es claro: la era de la cooperación pasiva ha terminado por decreto de la Casa Blanca.

EE.UU. avisa a Latinoamérica que está listo para lanzar una «ofensiva solo» contra los carteles
Fotografía de archivo del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth. EFE/Bonnie Cash/Pool

¿Cómo se está ejecutando la Operación ‘Lanza del Sur’ en el Caribe?

Las amenazas de Hegseth no son meras palabras; ya existen acciones militares en curso que respaldan su discurso. Bajo la operación ‘Lanza del Sur’, la administración Trump ha bombardeado 44 embarcaciones vinculadas al narcotráfico desde septiembre pasado. Estos ataques se han concentrado en las rutas críticas del Pacífico y el mar Caribe. Según informes oficiales, estas incursiones aéreas y marítimas han dejado un saldo de al menos 150 muertos hasta la fecha.

Esta campaña representa una escalada significativa en el uso de la fuerza letal contra activos no estatales. El comandante del Southcom, Francis Donovan, alertó que no dudarán en actuar cuando sea necesario para alcanzar objetivos compartidos. Donovan subrayó que Estados Unidos prefiere ser el «socio principal», pero la paciencia estratégica se ha agotado. La Operación ‘Lanza del Sur’ funciona como el brazo ejecutor de la doctrina ‘Donroe’ en aguas internacionales y zonas costeras.

El impacto de estas operaciones ya se siente en naciones aliadas que han aceptado la intervención directa. Recientemente, se llevó a cabo la primera operación militar conjunta entre Estados Unidos y Ecuador. Esta misión fue diseñada para golpear organizaciones narcoterroristas en el país suramericano tras la visita de Donovan a la región. Ecuador se ha convertido en el modelo de cooperación que Hegseth desea ver replicado en el resto del continente para evitar acciones unilaterales.

¿Cuál es el papel de los drones y la tecnología en esta ofensiva?

La tecnología juega un rol fundamental en la estrategia de «impacto profundo» que promueve el Pentágono. El uso de drones de vigilancia y ataque permite a las fuerzas estadounidenses monitorear laboratorios y rutas de acopio en tiempo real. Hegseth mencionó que desmantelarán las redes negando el acceso a cualquier recurso logístico. La inteligencia geoespacial está siendo compartida selectivamente con los aliados que demuestren resultados tangibles en la captura de cabecillas y destrucción de infraestructura.

Componente de la ofensiva Herramienta utilizada Objetivo estratégico
Vigilancia Drones y satélites Identificación de laboratorios en selvas profundas.
Ataque marítimo Bombardeos de precisión Destrucción de semisumergibles y naves rápidas.
Intervención terrestre Fuerzas Especiales Captura de líderes de carteles catalogados como terroristas.
Ciberseguridad Inteligencia financiera Bloqueo de criptoactivos y cuentas ligadas al tráfico.

El secretario de Guerra enfatizó que esta lucha no se limitará a las fronteras físicas de los países. La ofensiva busca neutralizar el apoyo estatal de naciones que Washington considera cómplices del crimen organizado. Al calificar a los carteles como narcoterroristas, EE. UU. abre la puerta legal para aplicar tácticas similares a las usadas contra grupos insurgentes en Oriente Medio. Esto incluye ataques preventivos contra centros de mando situados en zonas urbanas o rurales densamente pobladas.

El futuro de la relación entre Estados Unidos y Latinoamérica depende ahora de esta encrucijada militar. Las naciones que acepten la doctrina de Trump recibirán apoyo técnico y financiero masivo para sus fuerzas armadas. Sin embargo, aquellas que se resistan podrían enfrentar una violación sistemática de su espacio aéreo y marítimo bajo la premisa de la defensa propia estadounidense. La conferencia en Miami ha dejado claro que, para el equipo de Trump, el hemisferio debe ser un «escudo» o será un campo de batalla.

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