El director de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, acusó a Venezuela de colaborar con guerrillas colombianas como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el envío de cantidades récord de cocaína hacia carteles mexicanos que trafican drogas a Estados Unidos. Estas declaraciones avivan aún más la tensa relación entre Caracas y Washington bajo el nuevo gobierno de Donald Trump, que ha endurecido su postura frente al narcotráfico en América Latina.
Venezuela y el ELN en el centro de las acusaciones
Según Cole, Venezuela se ha convertido en un “estado narcoterrorista” que colabora con el ELN y con disidencias de las FARC para abastecer de cocaína a organizaciones criminales mexicanas que luego ingresan la droga al territorio estadounidense.
El jefe de la DEA aseguró en una entrevista con Fox News que “la dictadura venezolana sigue enviando veneno a Estados Unidos”, al referirse no solo a la cocaína, sino también al incremento del tráfico de metanfetaminas y fentanilo. De acuerdo con sus datos, en lo que va de 2025 las incautaciones de cocaína han superado cifras de años anteriores, lo que refleja el fortalecimiento de las redes criminales en la región.
Fotografía de archivo de la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez. EFE/Ronald Pena R.
Cole también responsabilizó a grupos venezolanos como el Tren de Aragua de expandir sus operaciones hacia ciudades estadounidenses, donde, según sus palabras, “destruyen calles y comunidades enteras”.
Venezuela contraataca a la DEA
Tras las acusaciones, la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, respondió que la DEA es en realidad el “mayor cartel de drogas del mundo”. La funcionaria señaló que existen múltiples documentos y evidencias que cuestionan la legitimidad de la agencia estadounidense.
Rodríguez también recordó que en los informes “National Drug Threat Assessment” de 2024 y 2025, elaborados por la propia DEA, Venezuela no aparece como un actor central en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Para el Gobierno venezolano, estas declaraciones forman parte de un plan de Washington para justificar su injerencia en el país y apoderarse de sus recursos energéticos.
En un mensaje difundido en redes sociales, la vicepresidenta aseguró que el pueblo venezolano “sabrá defender con firmeza su soberanía y dignidad histórica”, rechazando cualquier amenaza militar o política.
Fotografía de un agente de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) durante un operativo, el 13 de agosto de 2025. EFE/Will Oliver
Una relación marcada por tensiones
Las acusaciones de la DEA llegan días después de que la Casa Blanca advirtiera que utilizará “todo su poder” para frenar el flujo de drogas hacia territorio estadounidense. La portavoz Karoline Leavitt confirmó además el despliegue de tres buques de guerra con 4.000 soldados en aguas del Caribe, muy cerca de las costas venezolanas.
Caracas denunció que esta maniobra amenaza la paz y la estabilidad regional, al tiempo que gobiernos aliados como Cuba, Bolivia, Nicaragua y sectores en Colombia expresaron su rechazo a la presencia militar estadounidense.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, fue más allá al señalar que una eventual invasión a Venezuela podría convertir a ese país en “otra Siria” y arrastrar a Colombia a un nuevo conflicto armado.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump ha reforzado su retórica contra el gobierno de Nicolás Maduro, alineando las acusaciones de la DEA con su política de presión directa en América Latina. Expertos en seguridad advierten que este endurecimiento podría escalar aún más las tensiones diplomáticas en la región.