Tres de los gobernadores demócratas más reconocidos a nivel nacional; Gavin Newsom en California, JB Pritzker en Illinois y Tim Walz en Minnesota, han tomado una medida que sorprende a muchos de sus propios electores: reducir o eliminar programas de salud financiados con fondos públicos para migrantes indocumentados.
Las decisiones se justifican por déficits presupuestarios estatales, pero han provocado indignación en organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes y en grupos progresistas. El impacto será significativo en tres de los estados con mayor población inmigrante del país, afectando a decenas de miles de personas que dependen de estos programas para acceder a atención médica.
Illinois y el fin de un programa que cubría a 30 000 migrantes
En Illinois, el gobernador JB Pritzker puso fin, a partir del 1 de julio, a un programa que ofrecía cobertura de salud pública a más de 30 000 adultos indocumentados. La medida, incluida en el presupuesto estatal más reciente, busca ahorrar aproximadamente 330 millones de dólares del fondo general de ingresos.
Pritzker reconoció que se trató de una “decisión difícil” derivada de la situación económica nacional. Desde su oficina señalaron que el recorte refleja “la realidad de una economía debilitada” y acusaron al presidente Donald Trump y a los republicanos de “intentar desmantelar el sistema de salud”.
Estados demócratas eliminan programas de salud para migrantes. Foto: X/@nypost
Organizaciones locales han advertido que la eliminación de este beneficio obligará a muchas personas a depender de salas de emergencia, lo que a la larga incrementará los costos para el sistema hospitalario y afectará la salud comunitaria. Un estudio de la Universidad de Chicago ya había demostrado que la cobertura estatal para migrantes generó ahorros a los hospitales al reducir visitas de emergencia costosas.
Minnesota retira a migrantes indocumentados de su seguro estatal
Poco después, Minnesota siguió un camino similar. En una sesión legislativa especial, se aprobó un proyecto de ley bipartidista que el gobernador Tim Walz firmó, excluyendo a adultos indocumentados de MinnesotaCare, el programa estatal que brinda cobertura a residentes de bajos ingresos.
Walz admitió que las negociaciones fueron complicadas y que no todos quedaron satisfechos, pero defendió el compromiso alcanzado. Aunque el mandatario ha apoyado políticas inclusivas en el pasado, esta medida ha sido interpretada como un giro hacia el centro político en un momento en que se le menciona como posible aspirante presidencial para 2028.
Defensores de la salud pública advierten que esta decisión podría generar desigualdades en el acceso a servicios médicos, afectando especialmente a comunidades rurales y urbanas con alta presencia migrante.
California limita el acceso de migrantes indocumentados a Medi-Cal
En mayo, el gobernador de California, Gavin Newsom, anunció que el estado limitará el ingreso de nuevos adultos indocumentados a Medi-Cal, el programa estatal equivalente a Medicaid.
Gobernador de Illinois, JB Pritzker, en una imagen de archivo. Foto: EFE
Los migrantes que ya están inscritos no perderán su cobertura, pero enfrentarán cambios importantes: a partir de 2027 deberán pagar una prima mensual de 100 dólares y verán recortes en servicios como atención dental. Newsom defendió la medida diciendo que California ha hecho más que cualquier otro estado para garantizar acceso a la salud de migrantes indocumentados, y que el límite en la inscripción es una forma de equilibrar el presupuesto sin desmantelar lo ya conseguido.
Sin embargo, más de 120 organizaciones firmaron una carta abierta condenando los recortes, calificándolos de más dañinos que las reformas sanitarias incluidas en la última gran ley de gasto impulsada por Trump.
Repercusiones políticas y reacción nacional
Newsom, Pritzker y Walz son vistos como posibles candidatos presidenciales demócratas en 2028. Encuestas recientes, como la de Morning Consult en abril, muestran que Newsom cuenta con un 11% de apoyo entre votantes demócratas, empatado con Pete Buttigieg y solo detrás de Kamala Harris.
Sus críticos consideran que estos recortes buscan mejorar su imagen entre votantes moderados, pero que podrían alienar a la base progresista del partido. Jim Mangia, presidente de St. John’s Community Health, escribió en The Hill que las decisiones de estos gobernadores “replican lo peor de la administración Trump, usando a los migrantes como chivo expiatorio económico”.
El debate ha trascendido las fronteras estatales. En Colorado, legisladores republicanos han pedido al gobernador Jared Polis que siga el ejemplo de California, Minnesota e Illinois, argumentando que los recursos destinados a migrantes indocumentados deberían priorizar a adultos mayores y hospitales rurales.
Mientras tanto, organizaciones como el National Immigration Law Center insisten en que terminar con la cobertura estatal para migrantes pondrá en riesgo la salud de toda la comunidad y debilitará la infraestructura sanitaria que beneficia a todos los residentes.
A pesar de la presión, los tres gobernadores sostienen que están equilibrando prioridades y que sus estados siguen liderando en políticas inclusivas. No obstante, el golpe para decenas de miles de migrantes que perderán el acceso a cobertura médica ya es una realidad que tendrá consecuencias en los próximos años.










