
En un mundo abatido, hay que animarse
Todos estamos en el pozo negro, pero algunos miramos al cielo, buscando nuestra propia estrella y soñando con el soplo de las ilusiones.

Todos estamos en el pozo negro, pero algunos miramos al cielo, buscando nuestra propia estrella y soñando con el soplo de las ilusiones.

Cultivar la inspiración y ejercitar nuestro tránsito por la tierra como poetas en guardia permanente.

Lo más admirable y heroico, es sacar fuerza de lo vivido y revivir los días, con el desvelo de que pueda ser el último.

En efecto, los derechos humanos nos conciernen a todos y son para todos. Por tanto, debemos asegurarnos de que guíen las decisiones.

No hay almohada más placentera que una conciencia templada. Quizás, por ello, dentro de nosotros cohabite otro ser.

Bajemos a la rueda de la vida, acompasemos nuestros pasos de gratuidad, gratitud y de esperanza en la iniciativa de los místicos sueños.