Europa prohibió estos esmaltes de uñas
EFE

A partir del 1 de septiembre de 2025, la Unión Europea (UE) prohibió el uso del óxido de trimetilbenzoildifenilfosfina (TPO), un ingrediente clave en muchos esmaltes de uñas en gel, por considerarlo potencialmente tóxico. Sin embargo, en Estados Unidos, este componente sigue sin regulación, lo que permite su uso continuo en salones de belleza. Esta discrepancia regulatoria ha generado debates sobre la seguridad de los productos cosméticos y sus impactos en la salud, especialmente en un país donde más de 100 millones de personas usan productos para uñas, según datos de 2020.

Un ingrediente bajo la lupa

El TPO, utilizado como fotoiniciador en esmaltes de gel, permite que el producto se endurezca rápidamente bajo luz ultravioleta, logrando un acabado brillante y duradero. Sin embargo, estudios en animales han vinculado este químico con problemas de fertilidad a largo plazo, lo que llevó a la UE a clasificarlo como “carcinogénico, mutagénico o tóxico para la reproducción” (CMR). En consecuencia, los 27 países miembros de la UE, junto con Noruega y Suiza, han prohibido su uso en cosméticos, obligando a los salones a desechar existencias y a los fabricantes a reformular productos.

Por su parte, Estados Unidos no ha implementado restricciones sobre el TPO, una práctica que se alinea con la falta de regulación de otros aditivos químicos prohibidos en Europa, como ciertos colorantes alimentarios. Esta diferencia ha generado críticas, ya que los consumidores estadounidenses podrían estar expuestos a riesgos que Europa busca mitigar.

Impactos en la industria de la belleza

La prohibición europea está causando revuelo en la industria cosmética. Los salones de uñas en la UE deben eliminar todo su inventario de productos con TPO, sin período de transición, lo que ha generado quejas por parte de pequeños negocios. Por ejemplo, el mayorista belga ASAP Nails and Beauty Supply calificó la medida como un “daño económico significativo” para las empresas, argumentando que no hay evidencia sólida de daño en humanos. En EE.UU., la falta de regulación podría generar interrupciones si los salones dependen de proveedores europeos que reformulen sus productos para cumplir con las normas de la UE.

Además, la prohibición podría influir en los fabricantes estadounidenses. Muchas marcas, para evitar producir dos versiones de sus productos, podrían optar por fórmulas sin TPO a nivel global. Esto podría llevar a un cambio gradual en el mercado estadounidense, incluso sin una regulación federal.

Alternativas seguras y críticas a la prohibición

Pese a todo, la transición a productos sin TPO no significa un fin para los esmaltes en gel. Marcas como OPI, Aprés Nail y Manucurist ya ofrecen opciones sin TPO, utilizando fotoiniciadores alternativos como el TPO-L, que son considerados más seguros. Expertos recomiendan a los consumidores estadounidenses verificar las etiquetas de los productos y optar por salones bien ventilados para reducir riesgos.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con la prohibición. Doug Schoon, consultor científico de California, argumentó que la decisión de la UE carece de una “evaluación de riesgos científicamente justificada” y podría imponer cargas económicas innecesarias. Según Schoon, el TPO es seguro si se aplica correctamente por profesionales capacitados, y los riesgos principales se relacionan con su uso en industrias no cosméticas, como la fabricación de tintas.

Preocupaciones adicionales en los salones de uñas

La controversia del TPO no es el único problema asociado con los esmaltes en gel. La exposición prolongada a lámparas UV utilizadas para curar el esmalte puede aumentar el riesgo de cáncer de piel, según dermatólogos. Además, dejar que el esmalte crezca demasiado puede provocar infecciones bacterianas, como la causada por Pseudomonas, que deja las uñas con un tono verdoso.

En consecuencia, los consumidores estadounidenses están empezando a buscar alternativas, como esmaltes tradicionales o uñas postizas, mientras la industria espera posibles cambios regulatorios. La prohibición europea, vigente desde el 1 de septiembre, podría ser un punto de inflexión para que los reguladores de EE.UU. revisen la seguridad de los productos cosméticos.

Compartir:

Sigue leyendo

Regístrate y recibe nuestro boletín semanal

Empieza tu día con ventaja

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Para estar al día de las últimas noticias