Gaza en la mira: así es el plan israelí

así es el plan israelí
EFE

Israel ha dado un paso audaz en su ofensiva contra Hamás con la aprobación de un plan para tomar el control de la ciudad de Gaza, un movimiento que podría desplazar a cerca de un millón de palestinos y escalar aún más el conflicto en la Franja. Tras una maratónica reunión de diez horas, el gabinete de seguridad del primer ministro Benjamín Netanyahu dio luz verde a una estrategia que, según críticos, podría agravar la crisis humanitaria y complicar las negociaciones para liberar a los rehenes.

Un plan centrado en Gaza, pero con miras al control total

El viernes, la oficina de Netanyahu anunció que el Ejército israelí (IDF) se prepara para asumir el control de la ciudad de Gaza, hogar de aproximadamente un millón de personas, la mitad de la población de la Franja. En una entrevista con Fox News, el primer ministro afirmó que su objetivo es ocupar todo el territorio, pero no gobernarlo, sino establecer un “perímetro de seguridad” y ceder la administración a “fuerzas árabes” que no amenacen a Israel. Medios como Yedioth Ahronoth reportaron que la operación comenzará desplazando a los residentes de la ciudad hacia el sur antes del 7 de octubre, segundo aniversario del ataque de Hamás que desencadenó la guerra.

Por su parte, el comunicado oficial del gobierno evitó mencionar explícitamente la ocupación total de Gaza, enfocándose en la ciudad de Gaza como el primer objetivo. Sin embargo, la ambigüedad del anuncio ha generado especulaciones. Analistas sugieren que Netanyahu podría estar usando esta escalada como táctica para presionar a Hamás en las estancadas negociaciones por un alto el fuego, aunque el grupo palestino ya advirtió que la operación sería un “nuevo crimen de guerra”.

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Principios para un fin lejano

El gabinete aprobó cinco principios para poner fin al conflicto: desarmar a Hamás, desmilitarizar la Franja, mantener el control de seguridad israelí, liberar a los 50 rehenes restantes (20 vivos, según estimaciones) y establecer una administración civil sin Hamás ni la Autoridad Palestina. Estos puntos chocan directamente con las demandas de Hamás, que exige un cese total del fuego y la retirada completa de las tropas israelíes, condiciones que Israel rechaza.

En consecuencia, las negociaciones, mediadas por Egipto y Qatar, están en un punto muerto. Hamás acusó a Netanyahu de “sacrificar” a los rehenes al priorizar la ocupación sobre un acuerdo. Mientras tanto, la comunidad internacional, incluyendo la ONU y países como Alemania y Reino Unido, ha condenado el plan, advirtiendo que podría desencadenar “desplazamientos masivos” y “más sufrimiento” en una región ya devastada por 22 meses de guerra.

Oposición interna y riesgos para los rehenes

A pesar del respaldo del gabinete, la decisión no fue unánime. El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, expresó su oposición, proponiendo un plan alternativo de incursiones selectivas en lugar de una ocupación total. Según reportes, Zamir advirtió que una ofensiva terrestre en áreas densamente pobladas, donde se cree que están los rehenes, podría poner en peligro sus vidas. Incluso sugirió reconsiderar el objetivo de recuperar a los cautivos, una postura que generó controversia.

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Por otro lado, familias de los rehenes, representadas por el Foro de Familias de Rehenes y Desaparecidos, protestaron frente a la oficina de Netanyahu, calificando el plan de “catastrófico”. Einav Zangauker, madre de un rehén, acusó al primer ministro de traicionar promesas de priorizar su liberación. La oposición, liderada por Yair Lapid, también criticó la estrategia, calificándola de “desastre” que podría atrapar a Israel en una ocupación sin rumbo claro.

Una crisis humanitaria en ciernes

La ciudad de Gaza, que antes de la guerra albergaba a 775,000 personas en 48 km², ha sido devastada por bombardeos y enfrenta una hambruna inminente, según la ONU. La ofensiva, que podría desplazar a su población hacia el sur, agrava una crisis en la que el 90% de los 2.1 millones de gazatíes ya han sido desplazados al menos una vez. Residentes como Aya Mohammad, de 30 años, expresaron su desesperación: “¿A dónde iremos? Ya hemos sido humillados y desplazados suficiente”.

Además, la ONU reporta que el sistema de salud en Gaza está colapsado, con hospitales como Al-Shifa apenas operativos. La decisión de Israel de cortar la ayuda humanitaria desde marzo ha llevado a 1,400 muertes relacionadas con la hambruna, según datos recientes. La comunidad internacional, incluyendo Egipto y Jordania, ha instado a detener el plan, calificándolo de violación al derecho internacional.

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Respaldo de Trump y tensiones globales

El presidente Donald Trump, principal aliado de Israel, no se ha opuesto al plan, afirmando que la decisión “depende de Israel”. Esta postura contrasta con las críticas de aliados europeos, como Alemania, que suspendió exportaciones de armas a Israel, y el Reino Unido, que calificó la escalada de “equivocada”. La falta de un plan claro para la posguerra, sumada a la presión de los socios ultranacionalistas de Netanyahu, como Bezalel Smotrich, ha intensificado las tensiones internas y externas.

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