El conflicto diplomático y militar entre Estados Unidos, Israel e Irán alcanzó un nuevo punto crítico este 28 de febrero de 2026. A 73 años del inicio de sus tensiones, Washington y Tel Aviv lanzaron una serie de ataques conjuntos sobre el territorio iraní. Esta ofensiva a gran escala busca mermar el poderío bélico del régimen islámico y detener por completo su programa de enriquecimiento nuclear.
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció públicamente el inicio de estas “operaciones de combate mayores” mediante sus redes sociales. La coalición denominó estratégicamente a estas maniobras de diferente manera: Estados Unidos la bautizó como “Operación Furia Épica”, mientras que Israel la nombró “Operación Rugido de León”. Ambos ejércitos bombardearon infraestructuras clave y lanzadores de misiles desde la madrugada del sábado.
Para comprender la magnitud de estos ataques, es necesario revisar las profundas heridas históricas entre estas naciones. Desde intervenciones encubiertas en la Guerra Fría hasta severos bloqueos económicos modernos, la enemistad entre Teherán y Washington ha definido la geopolítica global. Hoy, Oriente Medio contiene la respiración ante lo que podría desencadenar una guerra total en la región.
¿Cuál es el origen de la enemistad?
El resentimiento iraní hacia Occidente no nació recientemente; sus verdaderas raíces se remontan a agosto de 1953. En ese año, el primer ministro Mohammad Mosaddeq, quien había sido elegido democráticamente, lideraba un fuerte movimiento para nacionalizar la rica industria petrolera del país. Esta decisión amenazaba directamente los poderosos intereses económicos del Reino Unido y de los Estados Unidos en la zona.

Para evitar perder el control de los hidrocarburos, la CIA estadounidense organizó un golpe de Estado bajo el nombre de “Operación Ajax”. La agencia logró derrocar a Mosaddeq y devolvió el trono al Sha Mohammad Reza Pahleví, un monarca dispuesto a favorecer a las petroleras angloamericanas. Este hecho histórico convenció a millones de iraníes de que Washington era una peligrosa potencia imperialista, marcando el inicio de un rencor profundo e imborrable.
| Hito Histórico | Acontecimiento Principal | Consecuencia Geopolítica |
|---|---|---|
| 1953 (Operación Ajax) | Derrocamiento del gobierno democrático iraní por la CIA | Estados Unidos reinstaura al Sha y controla el petróleo |
| 1979 (Revolución Islámica) | El ayatolá Jomeiní asume el poder y el Sha huye. | Nace la República Islámica; se toman rehenes estadounidenses |
| 2002 (“Eje del mal”) | George W. Bush acusa a Irán de financiar el terrorismo. | Crecen las alarmas internacionales sobre el programa nuclear |
| 2018 (Ruptura del JCPOA) | Trump retira a EE. UU. del acuerdo nuclear firmado en 2015. | Se imponen sanciones severas; Irán retoma el enriquecimiento |
Curiosamente, pocos años después del golpe, Estados Unidos ayudó a Irán a iniciar su desarrollo nuclear civil. En 1967, incluso le donaron un reactor de investigación. Paradójicamente, aquella misma tecnología atómica patrocinada por los norteamericanos en el pasado es la que hoy intentan destruir mediante la “Operación Furia Épica”.
¿Cómo escaló la violencia?
La confrontación militar directa comenzó a gestarse tras el inicio de la guerra en Gaza a finales de 2023. Irán, como principal financista de grupos radicales como Hamás y Hezbolá, movilizó a su “Eje de la Resistencia” para atacar intereses occidentales e israelíes. Las tensiones aumentaron drásticamente, provocando múltiples choques directos entre las fuerzas de Israel y Teherán a lo largo de los últimos dos años.

EFE/EPA/Abedin Taherkenareh
En enero de 2026, la devastadora crisis económica en Irán provocó protestas civiles masivas que fueron reprimidas brutalmente por el régimen. Aprovechando esta inestabilidad interna, Trump ordenó un despliegue aeronaval masivo hacia el Medio Oriente. A principios de febrero, la crisis marítima estalló cuando lanchas de la Guardia Revolucionaria intentaron interceptar sin éxito al petrolero estadounidense Stena Imperative en el estrecho de Ormuz.
Tras el fracaso de las últimas mesas de negociación diplomática en Omán, donde Estados Unidos exigía el “enriquecimiento cero”, el tiempo se agotó. El 28 de febrero, la “Operación Furia Épica” y la “Operación Rugido de León” destruyeron instalaciones militares iraníes. El presidente estadounidense lanzó un severo ultimátum, advirtiendo a las fuerzas militares de Irán que dejen las armas o “se enfrentarán a una muerte segura”.
¿Qué rol juega el programa nuclear?
El desarrollo de energía atómica ha sido el pretexto central de todas las presiones occidentales durante el último cuarto de siglo. Desde principios de los años 2000, la comunidad internacional descubrió instalaciones clandestinas de centrifugadoras en territorio iraní. Aunque Teherán siempre argumentó que sus ambiciones eran pacíficas, informes de inteligencia confirmaron que buscaban la capacidad para fabricar una ojiva explosiva.

Las recientes ofensivas conjuntas tienen como objetivo principal aniquilar cualquier avance nuclear. Según el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, el régimen islámico “no debe armarse con armas nucleares que le permitan amenazar a toda la humanidad”. Esta postura fue totalmente respaldada por Washington, que utilizó poderosos misiles crucero y aviones bombarderos para inutilizar la capacidad ofensiva de sus enemigos.
Actualmente, el futuro de la región es incierto. Las sirenas de ataque aéreo resuenan en Teherán mientras la Guardia Revolucionaria promete represalias inminentes. Lo que comenzó hace 73 años como una disputa por el petróleo extranjero ha evolucionado hasta convertirse en la amenaza bélica más peligrosa del Medio Oriente contemporáneo.
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