Migrante intenta "autodeportarse" y lo arrestan
EFE

Un migrante salvadoreño fue detenido por agentes federales en el Aeropuerto Internacional de San Francisco (SFO) el 23 de julio, justo cuando intentaba abordar un vuelo para autodeportarse a El Salvador. Jeisson Rony Escobar-Valencia, de 30 años, fue arrestado. Pasó tres semanas en custodia y luego fue deportado. Su intención era salir voluntariamente de EE.UU. Este caso, uno de los primeros procesados en el tribunal federal de Oakland en 2025, según fiscales, resalta las contradicciones de la política migratoria de la administración del presidente Donald Trump, que promueve la autodeportación pero penaliza a quienes intentan hacerlo.

Un intento frustrado de autodeportación

Jeisson Rony Escobar-Valencia llegó al SFO con un boleto para el vuelo de Avianca a San Salvador. El vuelo salía a las 2:20 p.m. Estaba listo para dejar EE.UU. tras despedirse de su esposa y sus dos hijos pequeños, de 1 y 2 años. Su abogada, Elisse Larouche, explicó que Escobar-Valencia buscaba establecerse en El Salvador para que su familia pudiera reunirse con él más tarde. Sin embargo, al llegar a la pasarela del avión, agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo detuvieron. Lo acusaron de reingreso ilegal después de una deportación previa. Este es un delito federal que puede llevar hasta dos años de prisión.

Por ejemplo, Larouche afirmó en documentos judiciales: “Todo lo que el señor Escobar-Valencia quería era regresar a El Salvador”. En lugar de permitirle salir, el gobierno lo procesó penalmente, manteniéndolo tres semanas en custodia antes de deportarlo al mismo destino al que intentaba volar. El fiscal federal James Green recomendó una sentencia de un día, reconociendo la intención del migrante, pero las guías federales sugerían entre 18 y 24 meses.

Antecedentes penales y retorno ilegal

Escobar-Valencia, quien llegó a EE.UU. a los 11 años con su padre bajo el Estatus de Protección Temporal, enfrentó problemas legales que complicaron su caso. En 2018, fue condenado en Fresno por actos lascivos con una menor de 14 años, cumpliendo tres años en prisión. Deportado en mayo de 2021, regresó ilegalmente meses después tras sufrir violencia y amenazas de la pandilla MS-13 en El Salvador, según su abogada. En 2021 y febrero de 2025, fue arrestado nuevamente por no registrarse como delincuente sexual en California, recibiendo una sentencia de cuatro meses en abril.

Escobar-Valencia vivió la mayor parte de su vida en EE.UU. Sin embargo, su historial penal lo excluyó del programa de autodeportación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Este programa ofrece 1,000 dólares a quienes salgan voluntariamente. Sin embargo, solo aplica a migrantes sin antecedentes, según un anuncio del DHS en mayo.

Críticas a la política migratoria

La detención de Escobar-Valencia ha generado críticas de activistas y defensores de inmigrantes. Lisa Knox, codirectora de California Collaborative for Immigrant Justice, cuestionó la lógica de arrestar a alguien que intentaba cumplir con las demandas del gobierno. “Es simplemente punitivo y cruel, usando recursos para mantener a alguien que ya quería irse”, afirmó. Desde enero, ICE ha arrestado a 2,123 personas en el área de San Francisco, con un aumento del 70% en detenciones en 2025, según datos del Deportation Data Project.

Además, el caso refleja la agresiva política migratoria de Trump, que incluye redadas en lugares de trabajo y arrestos en tribunales migratorios. La secretaria del DHS, Kristi Noem, ha instado a los migrantes a “hacer lo correcto” y autodeportarse, pero casos como este muestran las limitaciones del programa. En mayo, un vuelo chárter de Texas llevó a 64 migrantes a Honduras y Colombia. Esto fue parte del programa “Project Homecoming”. Solo los migrantes sin antecedentes penales pudieron calificar.

Un sistema bajo presión

La administración Trump ha intensificado las deportaciones, con 538 arrestos de “criminales migrantes” en un solo día en enero, incluyendo a un presunto terrorista, según la secretaria de prensa Karoline Leavitt. Sin embargo, el sistema migratorio está saturado, con jueces manejando miles de casos y un aumento de detenciones de personas sin antecedentes, según NBC Bay Area. En San Francisco, el 41% de los 4,422 detenidos desde enero no tenían cargos criminales, lo que ha generado temores entre comunidades inmigrantes.

A pesar de todo, la historia de Escobar-Valencia muestra las paradojas de un sistema. Este sistema promueve la salida voluntaria, pero castiga a quienes lo intentan. Mientras el gobierno planea deportaciones masivas, con vuelos militares y nuevos acuerdos con países como Honduras, los migrantes enfrentan un futuro incierto, atrapados entre el miedo a la detención y la esperanza de una salida digna.

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