La administración del presidente Donald Trump intensificará las operaciones de deportación en Chicago a partir del 5 de septiembre de 2025, con un despliegue masivo de agentes federales, según fuentes del Departamento de Seguridad Nacional. Este plan, que incluye al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y otras agencias, usará la Naval Station Great Lakes como base operativa, avivando tensiones con líderes locales que rechazan la intervención. La ofensiva, parte de la promesa de Trump de ejecutar el mayor programa de deportaciones en la historia de EE.UU., apunta a Chicago por su estatus de “ciudad santuario”, generando críticas por su falta de coordinación y posibles impactos en la comunidad inmigrante.
Una operación masiva en el horizonte
El Departamento de Seguridad Nacional planea enviar hasta 200 agentes de ICE, Patrulla Fronteriza y otras agencias a Chicago, según dos funcionarios federales citados por NBC News. La operación, que podría comenzar el 5 de septiembre, se centrará en el centro de la ciudad y buscará detener a inmigrantes indocumentados, priorizando a aquellos con antecedentes penales, aunque las redadas suelen incluir a personas sin historial delictivo. La Naval Station Great Lakes, ubicada cerca de North Chicago, servirá como centro logístico para albergar agentes y equipos, según un correo del capitán naval Stephen Yargosz. Este movimiento recuerda la operación de junio en Los Ángeles, donde el uso de vehículos blindados y tácticas agresivas desató protestas.
Por ejemplo, en Los Ángeles, la intervención de ICE y la Guardia Nacional, justificada por la protección de edificios federales, llevó a un toque de queda tras disturbios. Chicago, con políticas santuario que prohíben a la policía local colaborar con ICE, enfrenta un escenario similar. El “zar de la frontera” Tom Homan afirmó que la ciudad es un objetivo clave por su negativa a cooperar, declarando que las operaciones “se intensificarán en ciudades santuario como Chicago, Nueva York y Seattle”.
Chicago se resiste a la intervención
El gobernador de Illinois, JB Pritzker, y el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, han rechazado enérgicamente los planes de Trump. “No han contactado a mi oficina ni al alcalde. Están intentando invadir Chicago sin coordinar con las autoridades locales”, dijo Pritzker el 28 de agosto. Johnson, por su parte, aseguró que la policía de Chicago no participará en las redadas y pidió a los residentes conocer sus derechos constitucionales. Ambos líderes sostienen que el crimen en la ciudad ha disminuido un 50% en 2025, cuestionando la narrativa de Trump sobre una supuesta crisis de seguridad.
Además, organizaciones de derechos de inmigrantes han intensificado campañas para informar a la comunidad sobre sus derechos, como permanecer en silencio o exigir una orden judicial para permitir la entrada de agentes a sus hogares. Una coalición de activistas presentó una demanda contra la administración Trump, argumentando que las redadas violan los derechos de libre expresión y protección contra registros arbitrarios, según un expediente judicial.
Tensiones legales y políticas
La operación en Chicago forma parte de un esfuerzo nacional que ha resultado en casi 200,000 deportaciones desde enero de 2025, según ICE. La administración Trump busca alcanzar un millón de deportaciones anuales, pero enfrenta obstáculos como la falta de camas en centros de detención y resistencia de ciudades santuario. En mayo, el subdirector de la Casa Blanca, Stephen Miller, presionó a ICE para lograr 3,000 arrestos diarios, triplicando los 660 reportados en abril. Esta meta ha generado críticas por desviar recursos de otras prioridades de seguridad nacional.
Pese a todo, la administración defiende su estrategia. “Estamos arrestando a los peores criminales, como pandilleros y violadores, para hacer nuestras ciudades seguras”, afirmó Homan en una conferencia. Sin embargo, líderes como la senadora Tammy Duckworth calificaron el uso de la base naval como “ilegal” y un “abuso de poder”. Para información sobre derechos migratorios, contacte al 1-888-839-8682. Mientras Chicago se prepara para la ofensiva, la ciudad permanece en alerta, con activistas y autoridades locales decididos a proteger a sus comunidades.
