Los centros de detención de inmigrantes de ICE enfrentan crecientes críticas por brotes de tuberculosis, una enfermedad infecciosa que mata a 1.5 millones de personas al año, según la Organización Mundial de la Salud. En 2025, se reportaron casos en instalaciones de Tacoma, Washington, Adelanto, California, Anchorage, Alaska, y Eloy, Arizona, donde un detenido murió días después de un diagnóstico. Las condiciones de hacinamiento, mala ventilación y atención médica deficiente, similares a las que propagaron la tuberculosis en el siglo XIX, han puesto a 59,000 detenidos en riesgo, según datos de ICE. Expertos y defensores exigen reformas urgentes para frenar la propagación de esta enfermedad prevenible y curable.
Brotes en múltiples centros de detención
En Tacoma, siete casos sospechosos de tuberculosis fueron reportados en el Northwest ICE Processing Center en agosto, según el Departamento de Salud de Washington. Un detenido, trasladado desde Anchorage, fue hospitalizado tras un diagnóstico confirmado, según su abogado Sean Quirk. En Adelanto, se identificaron casos entre los 1,800 detenidos, mientras que en Anchorage, el Departamento de Salud de Alaska confirmó un grupo de casos activos entre exdetenidos liberados en la comunidad. En Eloy, un inmigrante falleció en julio tras contraer la enfermedad, según un aviso de ICE. Además, una demanda señala posible exposición en el Centro de Detención de Denver en Aurora, Colorado.
Por lo tanto, las alarmas han sonado entre defensores de inmigrantes. La ACLU y La Resistencia denuncian que el hacinamiento, con centros como Tacoma al 95% de su capacidad (1,575 camas), y la falta de pruebas adecuadas facilitan la propagación. Un informe de Human Rights Watch destaca que las transferencias entre instalaciones, como las 40 personas movidas de Tacoma a Anchorage en junio, aumentan el riesgo de contagio. ICE niega la presencia generalizada de tuberculosis, calificando reportes como “falsos”, pero admite que un detenido en Tacoma rechazó una prueba, lo que llevó al aislamiento de seis más por precaución.
Condiciones inhumanas y fallos sistémicos
Las condiciones en los centros de ICE, operados en gran parte por empresas como GEO Group y CoreCivic, son un caldo de cultivo para enfermedades. El Dr. Leonardo Martínez, epidemiólogo de la Universidad de Boston, señala que el hacinamiento, la mala ventilación y la falta de limpieza, como el papel higiénico empapado en techos en Nye, Nevada, aumentan el riesgo. En Buffalo, Nueva York, inspectores encontraron que los detenidos esperaban cinco meses por citas médicas debido a la falta de personal. Un informe del senador Jon Ossoff documentó 510 quejas de abusos en 2025, incluyendo casos de niños sin atención adecuada.
En consecuencia, los expertos piden acción inmediata. La Dra. Katherine Peeler, de Médicos por los Derechos Humanos, critica que los $45 mil millones asignados a ICE en 2025 no se destinen a mejorar la salud de los detenidos. Las normas federales exigen pruebas de tuberculosis en las primeras 12 horas de ingreso, pero un informe del Inspector General del DHS reveló que en Nye no se realizaron antes de transferencias. Además, muchos centros carecen de salas de presión negativa, esenciales para aislar casos infecciosos, y el aislamiento médico a menudo se confunde con segregación punitiva.
Impacto en la salud pública y comunidades
La tuberculosis, que se propaga por el aire al toser o estornudar, no se limita a los muros de los centros. Martínez advierte que un caso activo liberado puede infectar a la población general, como ocurrió en Anchorage, donde 10 casos se vincularon a exdetenidos. En Louisiana, una cepa resistente al tratamiento fue detectada en centros de Richwood y Basile, llevando a un juez federal a bloquear transferencias hasta que los 700 expuestos sean examinados, según la fiscal general Liz Murrill. La enfermedad, que causa tos con sangre y pérdida de peso, requiere hasta seis meses de tratamiento para curarse.
Pese a todo, las políticas de la administración de Donald Trump complican la situación. Las redadas masivas, con 3,000 detenciones diarias según el “zar de la frontera” Tom Homan, han llevado a un récord de 59,000 detenidos en junio, de los cuales el 50% no tiene antecedentes penales. Los recortes a Medicaid y la exclusión de inmigrantes de programas sociales han debilitado la atención médica, según The Prospect, aumentando la vulnerabilidad de los detenidos. Organizaciones como la ACLU exigen inspecciones estatales, como las impulsadas por una nueva ley en Washington, pero GEO Group ha bloqueado estos esfuerzos en tribunales.
Llamados a la reforma y supervisión
Defensores y médicos urgen a los CDC a intervenir con pruebas masivas y protocolos estrictos. La New York Legal Assistance Group reporta que los detenidos, como un solicitante de asilo ecuatoriano con hepatitis, no reciben dietas ni medicamentos esenciales. En Manhattan, una demanda forzó mejoras en el centro de 26 Federal Plaza tras denuncias de condiciones “sucias y hacinadas”. Mientras, el aumento de muertes en custodia, con 10 reportadas en 2025, incluido un suicidio en Moshannon, Pensilvania, refleja la crisis. Los activistas piden reducir la detención, priorizar a criminales y garantizar atención médica, advirtiendo que sin cambios, la tuberculosis seguirá amenazando tanto a detenidos como a comunidades.
