Las calles de Chicago comienzan a recuperar la calma tras semanas de tensión por los controvertidos operativos migratorios federales. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) dijo que parte de la Patrulla Fronteriza saldrá de Illinois esta semana. Esto ocurre después de un violento enfrentamiento en el vecindario de Little Village. En este evento, un agente resultó herido y varios fueron detenidos.
La decisión marca un cambio en la política del presidente Donald Trump. Él había ordenado enviar agentes a ciudades. Esto era para reforzar las redadas migratorias en lugares llamados “santuarios”. Sin embargo, el DHS aclaró que “no se trata de una retirada total”, sino de una “reorganización operativa” del personal federal en Chicago.
Un retiro parcial tras semanas de polémica
De acuerdo con un reporte difundido por CBS News, Greg Bovino, director de la Patrulla Fronteriza, y parte de su equipo abandonarán la ciudad esta semana. Aun así, el DHS prevé que un grupo reducido de agentes permanezca en funciones como parte de la operación Midway Blitz. “No nos vamos de Chicago”, aseguró en Fox News la portavoz de la agencia, Tricia McLaughlin.
Según datos oficiales divulgados por McLaughlin, desde el inicio de la operación en septiembre, los homicidios se redujeron 16%, los tiroteos 35% y los robos 41%. Además, el departamento reportó una caída del 48% en el robo de vehículos y del 20% en delitos dentro del transporte público.
No obstante, analistas locales aclaran que las estadísticas deben tomarse con cautela. Los informes de la Policía de Chicago muestran que la delincuencia ya estaba bajando. Esto ocurrió antes de que llegaran los agentes federales. Esto abre un debate sobre si las operaciones migratorias son efectivas como estrategia de seguridad.
Violencia en Little Village
El retiro parcial surge después de un enfrentamiento ocurrido el fin de semana pasado en Little Village, sector al suroeste de Chicago con alta presencia latina. Durante la operación, agentes federales fueron atacados con disparos, lo que provocó una respuesta inmediata con uso de gas lacrimógeno. En medio del caos, un policía local resultó atropellado por un vehículo mientras asistía al operativo.
Según información confirmada por el DHS, el presunto responsable de los disparos es un ciudadano mexicano en situación migratoria irregular que cuenta con antecedentes por posesión ilegal de armas y uso indebido de vehículos. “Estamos frente a un inmigrante ilegal con historial delictivo confirmado. La investigación continúa abierta”, afirmó McLaughlin.
El incidente ha profundizado las críticas contra la presencia de fuerzas federales en áreas residenciales. Vecinos y organizaciones civiles denunciaron el uso excesivo de la fuerza, incluyendo el lanzamiento de gas lacrimógeno en zonas donde había menores de edad. Algunos medios locales reportaron el caso de una bebé afectada por los gases, lo que desató indignación y demandas de una investigación independiente sobre los métodos de los agentes.
Tensión política y demandas locales
Chicago, administrada por un Gobierno municipal demócrata, ha sido una de las ciudades más críticas frente a la militarización de las políticas migratorias federales. La alcaldesa y líderes comunitarios exigen la retirada total de los agentes enviados por orden presidencial, argumentando que su presencia agrava el conflicto social y genera temor en las comunidades inmigrantes.
La administración Trump, por su parte, defiende los resultados de la operación y sostiene que los despliegues federales “han vuelto más seguras las calles de Chicago”. En declaraciones públicas, el presidente insistió en que su objetivo es “apoyar a las fuerzas locales y hacer cumplir la ley”, pese a la oposición de los líderes municipales.
El retiro parcial también busca desactivar las crecientes protestas frente a la sede del DHS y a los campamentos improvisados donde se mantienen familias migrantes detenidas. Las organizaciones proinmigrantes denunciaron arbitrariedades durante las redadas, como la detención de personas sin antecedentes ni órdenes judiciales activas.
ICE mantendrá operativos en Illinois
Aunque la Patrulla Fronteriza reducirá su presencia, fuentes del DHS confirmaron que los equipos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) seguirán realizando operativos en la ciudad. Esto implica que las acciones contra inmigrantes indocumentados continuarán, aunque bajo un formato más discreto y con apoyo de la policía local.
Las operaciones de ICE se centrarán principalmente en el seguimiento de casos judiciales y en la verificación de antecedentes penales. Sin embargo, las comunidades de inmigrantes mantienen la alerta ante el temor de nuevas redadas y denuncian un “ambiente de persecución” que no cesará hasta que se revoquen las órdenes federales.
Mientras el debate político se intensifica, Chicago se convierte nuevamente en el epicentro de la discusión nacional sobre migración y seguridad. Para muchos residentes, la salida parcial de la Patrulla Fronteriza es un respiro temporal, pero la incertidumbre por lo que pueda venir persiste en el horizonte.
