Crisis Colombia-EE.UU.: todo sobre la retirada del visado a Petro

EE.UU. retiró el visado a Gustavo Petro, profundizando la crisis diplomática y comercial con Colombia.
todo sobre la retirada del visado a Petro
EFE

La relación entre Colombia y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más tensos en décadas. El presidente colombiano, Gustavo Petro, recibió un duro golpe diplomático luego de que el Departamento de Estado le retirara el visado, un hecho que marca un punto de quiebre en la histórica alianza bilateral. La medida llega tras meses de desencuentros y choques políticos que han deteriorado el vínculo entre ambos países, tradicionalmente basado en cooperación militar, seguridad y un sólido intercambio comercial.

Un inicio marcado por la tensión migratoria

La crisis se remonta a enero, cuando Petro decidió no permitir el ingreso de dos aviones con colombianos deportados desde Estados Unidos mientras no se les garantizara un trato “digno”. La decisión, ocurrida pocos días después de que Donald Trump asumiera la presidencia, generó una respuesta inmediata: la imposición de aranceles del 25 % a los productos colombianos. En consecuencia, la relación bilateral, antes fluida, empezó a tambalearse.

Colombia depende en gran medida del comercio con Estados Unidos. Según cifras oficiales, en 2024 el intercambio ascendió a 53.300 millones de dólares. El país norteamericano exportó a Colombia bienes y servicios por 28.300 millones de dólares e importó 25.000 millones, lo que dejó un superávit a su favor de 3.300 millones. Por lo tanto, cualquier medida restrictiva afecta directamente la economía colombiana.

Restricciones de visado y retaliaciones diplomáticas

Como respuesta a la negativa de Petro, Trump no solo aumentó la presión comercial, sino que también implementó restricciones de visado para miembros del Gobierno colombiano y del partido Pacto Histórico. Incluso, se suspendieron temporalmente algunos servicios consulares en Bogotá.

Aunque diplomáticos de ambos países intervinieron para frenar la escalada, las heridas quedaron abiertas. Desde ese momento, los roces diplomáticos han sido constantes, con acusaciones de conspiraciones políticas, críticas sobre la lucha contra el narcotráfico y cuestionamientos en torno al papel de Estados Unidos en la región.

Narcotráfico y acusaciones cruzadas

En marzo, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, visitó Colombia para dialogar sobre migración y lucha antidrogas. Sin embargo, poco después afirmó que Petro había defendido al Tren de Aragua, organización criminal que Washington considera terrorista. Según Noem, Petro llegó a decir que algunos miembros de la banda eran “sus amigos”. La Cancillería colombiana negó rotundamente estas declaraciones.

En mayo, Petro acusó al congresista estadounidense Mario Díaz-Balart de participar en reuniones conspirativas para sacarlo del poder. Dos meses más tarde, el secretario de Estado, Marco Rubio, llamó a consultas urgentes al jefe de la misión diplomática en Bogotá, lo que llevó a Petro a hacer lo mismo con su embajador en Washington. Aunque ambos diplomáticos regresaron a sus cargos, la relación siguió deteriorándose.

Tensiones en el Caribe y descertificación antidrogas

Otro punto de fricción llegó en septiembre, cuando Petro criticó los ataques militares de Estados Unidos en aguas del Caribe contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico. El presidente colombiano calificó de “asesinato” la operación en la que murieron once supuestos miembros del Tren de Aragua.

Días después, Washington retiró a Colombia de la lista de países que cumplen con sus obligaciones antidrogas, aunque mantuvo la asistencia económica cercana a 400 millones de dólares. Petro respondió calificando la decisión de “injusticia” y aseguró que Colombia ha pagado un alto precio en vidas humanas en la lucha contra el narcotráfico.

Petro desafía a Washington en la ONU

El discurso de Petro en la Asamblea General de Naciones Unidas también marcó un fuerte distanciamiento. Allí afirmó que la guerra contra las drogas es una estrategia de dominación de los poderosos y exigió un proceso penal contra los responsables de los ataques en el Caribe, incluyendo al presidente Trump.

El mandatario colombiano también denunció lo que calificó como “genocidio” en Gaza y llamó a “unir ejércitos y armas” para liberar a Palestina. Un día después, participó en una manifestación propalestina en Nueva York, lo que según el Departamento de Estado derivó en un acto de incitación a la desobediencia y la violencia de soldados estadounidenses.

La retirada del visado: el punto de quiebre

El 26 de septiembre, Estados Unidos anunció la revocatoria del visado a Petro, acusándolo de acciones “imprudentes y provocadoras”. La decisión desató un terremoto político en Colombia y puso en evidencia la profundidad de la crisis bilateral.

De regreso a Bogotá, Petro denunció que la medida rompía con las normas de inmunidad de Naciones Unidas y cuestionó la permanencia de la sede de la ONU en Nueva York. Con este episodio, la histórica alianza entre ambos países enfrenta uno de sus momentos más delicados, con implicaciones que trascienden lo diplomático y que podrían impactar directamente en la economía y seguridad regional.

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