En un evento que mezcló política y espectáculo, el presidente argentino Javier Milei se presentó vestido con un conjunto de cuero negro en un escenario adornado con imágenes de bombardeos. Desde allí, cantó temas icónicos del rock nacional y una canción folclórica judía como parte de la presentación de su libro La construcción del milagro.
La obra, de 573 páginas, recopila discursos y publicaciones realizadas en gran medida durante el año pasado. El lanzamiento llega en lo que analistas señalan como el momento más crítico de sus casi dos años de gobierno marcado por políticas ultraliberales. Mientras tanto, Milei espera un rescate financiero de Estados Unidos para estabilizar los mercados y frenar la presión cambiaria.
La crisis política y un intento de recapturar la imagen de campaña
El presidente enfrenta una crisis política agravada por la renuncia, el pasado domingo, de uno de sus principales candidatos a las próximas elecciones legislativas del 26 de octubre. La dimisión se dio en medio de denuncias de vínculos con el narcotráfico.
Sin embargo, el recital pareció buscar un regreso al estilo de su campaña presidencial de 2023, cuando combinaba su perfil de economista con una imagen de estrella de rock. Con voz rasposa y energética, abrió el espectáculo con “Panic Show” de La Renga y “Demoliendo hoteles” de Charly García antes de presentar a su grupo, la Banda Presidencial.
Canciones y mensajes contra sus adversarios
A lo largo de la noche, Milei interpretó cerca de una decena de canciones y aprovechó para pronunciarse sobre temas que marcaron la agenda política reciente. Repudió un ataque antisemita contra una mujer y su hijo en Buenos Aires y declaró: “No vamos a permitir esta xenofobia que está tratando de instalar la izquierda”.
El presidente luego entonó la canción folclórica judía Hava Nagila, que fue recibida con tibieza por el público. No obstante, su exhorto “¡Vamos, que esto le molesta a la izquierda!” encendió aplausos entre sus seguidores.
Más tarde, Milei impulsó a la audiencia a cantar “Cristina tobillera”, referencia a la prisión domiciliaria que cumple desde junio la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, condenada por corrupción y considerada su mayor rival política.
Ovaciones y guiños internacionales
El estadio Movistar Arena, repleto con cerca de 15,000 personas, estalló en ovaciones en momentos en que se proyectaban imágenes del presidente estadounidense Donald Trump y del activista de ultraderecha Charlie Kirk, asesinado el mes pasado. Estos gestos evidenciaron la afinidad ideológica que Milei mantiene con figuras de la derecha internacional.
El evento también sirvió para reforzar su base de apoyo ante la reciente pérdida de fuerza en el Congreso, que la semana pasada rechazó dos vetos presidenciales relacionados con financiamiento para universidades y para el sector pediátrico. Estas derrotas legislativas llegaron poco después de un revés electoral en una provincia clave a comienzos de septiembre.
Contexto económico y el respaldo de EE.UU.
Las tensiones políticas han generado dudas en los mercados sobre la gobernabilidad de Milei en la segunda mitad de su mandato. Esto impulsó el mes pasado una corrida cambiaria que fue parcialmente contenida con promesas de apoyo financiero por parte de Estados Unidos.
Tras cerrar el evento, Milei recibió el respaldo simbólico de su equipo más cercano, incluido Bertie Benegas Lynch, economista y baterista de la Banda Presidencial. En el prólogo de La construcción del milagro, Benegas Lynch escribió que el presidente “evidenció que solo el interés personal y el individualismo hacen florecer la paz y la prosperidad”.
Un espectáculo que combina música y mensaje político
El mitin musical se convirtió en una plataforma para que Milei reafirmara su discurso político, confrontara a sus adversarios y buscara recuperar la iniciativa en medio de un complejo escenario económico y político. Al igual que en sus conciertos improvisados durante la campaña, el presidente apostó por una estética provocadora y un tono desafiante que resonó en buena parte de sus seguidores, dejando claro que, para él, la política también puede expresarse con guitarras y baterías.









