PORTADA: EE.UU. VS. EUROPA

La tensión entre EEUU y la UE se dispara tras las amenazas de Trump: "Europa debe tener mucho cuidado, va por mal camino"
PORTADA: EE.UU. VS. EUROPA Los líderes europeos reaccionan ante el divorcio de Trump con Europa.
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Los líderes europeos reaccionan ante el divorcio de Trump con Europa.

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En el Foro de Doha, organizado por Qatar en diciembre de 2025, se ha evidenciado un giro dramático en la geopolítica mundial. Este evento, dominado por potencias del Sur Global, ha servido de escaparate para observar el colapso de la relación transatlántica. Donald Trump, a través de su administración, parece priorizar un modelo de gobernanza patrimonialista, alineándose más con naciones emergentes que con la Europa liberal. Desde Doha, Europa aparece pequeña, perdida e ignorante de su propia irrelevancia, mientras Washington la trata como un rival ideológico al borde del colapso.

La Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU., publicada recientemente, ha noqueado a los líderes europeos. En ella, Washington predice que en 20 años Europa no tendrá economías ni ejércitos fuertes para ser aliados fiables. Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la UE, ha expresado en Bruselas un “asombro” mezclado con temor: “O nos defendemos o tendremos que aceptar lo que los grandes actores nos manden”. Esta declaración refleja el pánico ante una posible interferencia estadounidense en elecciones europeas, apoyando partidos nacionalistas y anti-UE.

Europa se siente emparedada entre EE.UU. y Rusia. La ultraderecha, como Alternativa por Alemania (AfD), ha acogido con entusiasmo las ideas de Trump, que aceptan teorías como la del “reemplazo” demográfico. Estos partidos, prorrusos, reciben ahora respaldo abierto de la Casa Blanca. Mientras, Ucrania enfrenta una presión extrema: Washington insta a ceder territorio y soberanía a cambio de vagas garantías de seguridad, amenazando con eliminar mecanismos como el PURL para el envío de armas.

¿Está Europa preparada para defender Ucrania sin EE.UU.?

Europa necesita al menos dos años para establecer una línea de suministro sostenida a Kiev, pero pocos creen que Trump mantenga la ayuda tanto tiempo. En Doha, se especula que la agresiva Estrategia de Seguridad Nacional busca presionar a Europa en Ucrania. El embajador estadounidense ante la OTAN, Matthew Whitaker, lo dejó claro: “Ucrania deberá aceptar el acuerdo que se alcance y Rusia deberá respetarlo”. Sin embargo, el plan detalla concesiones ucranianas y aportes económicos de la UE, mientras es vago en garantías.

Trump busca paz en Ucrania y Gaza, pero con beneficios económicos para EE.UU. Jon Brennan, exdirector de la CIA, enfatiza que la alianza transatlántica debe basarse en valores compartidos, no solo en intereses comerciales. El plan prevé que Europa financie la reconstrucción (100.000-200.000 millones de euros), gestionada por Washington. Incluye colaboraciones en criptodivisas y minerales críticos, controlados por aliados de Trump como David Sacks y Howard Lutnick, con participación de Don Jr.

Jared Kushner, yerno de Trump sin cargo oficial, lidera negociaciones, revelando intereses familiares. Esto complica la influencia europea. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha visto cómo la UE pierde peso: su admiración pasada en el Sur Global se evaporó con la crisis del euro y ahora con Ucrania, donde no articula respuestas independientes.

¿Puede Europa recuperar su autoridad moral en el mundo?

La UE habla de Rusia como “amenaza existencial”, pero depende de EE.UU. Su nulo rol en IA y tecnologías la miniaturiza geopolíticamente. Trita Parsi, del Quincy Institute, cuestiona: “¿Dónde ha quedado Europa? ¿Cómo no medió en Gaza?”. Acuerdos pasados en Madrid u Oslo contrastan con la actual pasividad. Putin y Trump pactaron paz en Ucrania sin que Europa se enterara, evidenciando su irrelevancia.

Las relaciones transatlánticas tradicionales son del pasado. Una política europea en Doha se sorprendió al oír que el embajador Whitaker se enteró de la Estrategia por la prensa. Trump delega en confidentes como Kushner y Steve Witkoff, marginando a Marco Rubio. Europa podría emular a Keir Starmer, halagando a Trump personalmente, pero la hostilidad pública lo complica.

EE.UU. no romperá con Europa, según Whitaker: no abandonará la OTAN, reconociendo la superioridad militar europea sobre Rusia (excepto nuclear). Quiere una Europa “más alineada culturalmente” al trumpismo. Canadá ofrece un ejemplo: tras amenazas de anexión, Mark Carney busca desvincularse económicamente de EE.UU., reduciendo dependencia pese a fronteras compartidas.

¿Es el trumpismo el nuevo rumbo permanente de EE.UU.?

La Estrategia reafirma lazos de Trump con la ultraderecha europea. George Lombardi, exasesor de Trump, aclara: “No es un ataque a ciudadanos, sino a burócratas de la UE”. Líderes como Nigel Farage y Giorgia Meloni ven oportunidades en antiterrorismo y defensa. Marine Le Pen, contactada por Lombardi, celebra el respaldo, pero expertos como Héctor Sánchez del CIDOB ven a la ultraderecha como “tonto útil” para Trump.

Percepciones varían: Polonia ve a Trump como amigo (33%), mientras Dinamarca lo rechaza (6%). Una encuesta de Le Grand Continent muestra rechazo al manejo de Bruselas ante aranceles del 15%, con 77% decepcionados y 52% humillados. Jordan Bardella de Reagrupamiento Nacional rechaza el vasallaje; Petr Bystron de AfD lo celebra como reconocimiento.

Injerencias crecen: Aurelien Mondon advierte que podría abrir debates sobre donaciones y medios, en un momento de debilidad democrática. Apoyo a Trump es alto en Italia (28%), bajo en España (16%). El riesgo: una tercera guerra, con Serguéi Karaganov declarando que la guerra contra Europa ya comenzó, terminando solo con su derrota moral.

¿Se avecina una guerra rusa contra la OTAN?

Mark Rutte, secretario general de la OTAN, advierte: “Somos el próximo objetivo”. Kaja Kallas urge preparación: “Si les gusta el alemán y no desean hablar ruso, actúen”. Putin se aferra a desmilitarizar Ucrania; negociaciones con Witkoff y Kushner estancan, rechazando enmiendas europeas. Tatiana Jean del IFRI ve a Putin fingiendo negociar, insistiendo en reformar la seguridad europea.

Expertos difieren: Putin podría ser pragmático, buscando triunfo en Donbass, per Mark Galeotti. Alemania teme ataque en 2029; Putin lo niega, pero advierte si Europa inicia. Rusia reconstruiría ofensiva en años, pero Ucrania es singular para Putin. Cohesión OTAN y resistencia ucraniana clave; Tatiana Jean no excluye escenario, pero no inminente.

Europa en encrucijada: atrapada por Rusia y Trump. La NSS prioriza intereses nacionales, interviniendo en Europa para cultivar ultraderecha contra Bruselas. Antonio Costa denuncia “amenaza de interferencia”. El ocaso del orden post-1945 deja a Europa vulnerable; debe actuar o aceptar mandatos de grandes potencias.

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