EN PORTADA: ATAQUE A LA PRENSA

La Asociación de Prensa del Pentágono calificó la fecha como “un día sombrío para la libertad de prensa”. ¿Qué pasará con la cobertura ahora?
Vista panorámica del Pentágono.
Foto: EFE

¡Día triste para la prensa! Medios dicen adiós al Pentágono en protesta por restricciones.

LEE LA EDICIÓN DIGITAL CON SOLO UN CLIC

ATAQUE A LA PRENSA

Un éxodo sin precedentes marcó el panorama en el Pentágono, cuando decenas de periodistas abandonaron sus oficinas en Arlington, Virginia, en rechazo a las nuevas restricciones impuestas por el secretario de Defensa, Pete Hegseth. Las normas, que limitan drásticamente el acceso a información y amenazan con sanciones, han sido calificadas como un asalto directo a la libertad de prensa. Este conflicto, que enfrenta al Departamento de Defensa —rebautizado como Departamento de Guerra por orden ejecutiva del presidente Donald Trump— con los principales medios de comunicación de Estados Unidos, ha generado una crisis que pone en jaque la transparencia en asuntos de seguridad nacional.

Libertad de prensa bajo fuego: las nuevas reglas del Pentágono

El Departamento de Defensa, liderado por Hegseth, ex presentador de Fox News, introdujo un reglamento de 21 páginas que exige a los periodistas firmar un compromiso para no solicitar ni divulgar información —clasificada o no— sin autorización previa. Este documento, respaldado por una orden ejecutiva de Trump, prohíbe a los reporteros interactuar libremente con empleados del gobierno, restringiendo su capacidad para investigar y reportar. La negativa a firmar implica la pérdida inmediata de las credenciales de prensa y el acceso al Pentágono.

La Asociación de Prensa del Pentágono, que representa a 101 periodistas de 56 medios, denunció estas medidas como un “mensaje de intimidación sin precedentes”. En un comunicado, el grupo señaló que las restricciones buscan “privar al público estadounidense de información que no esté controlada ni aprobada previamente” por las autoridades. La política, que entró en vigor, marcó un punto de inflexión en la relación entre el Pentágono y los medios, dejando vacías las oficinas de prensa por primera vez desde la presidencia de Dwight D. Eisenhower (1953-1961).

Éxodo masivo: medios rechazan las restricciones

La respuesta de los medios fue contundente. Grandes cadenas como ABC, CBS, CNN, NBC, y hasta Fox News —afín a Trump— se negaron a aceptar las nuevas reglas. Junto a ellas, publicaciones de renombre como The New York Times, The Washington Post, Reuters, Associated Press y Politico ordenaron a sus reporteros abandonar el Pentágono. Incluso Newsmax, otro medio conservador, calificó las normas de “innecesarias y onerosas”, sumándose al rechazo.

Solo 15 periodistas, de los cientos acreditados, firmaron el compromiso. Según un documento interno obtenido por The Washington Post, los firmantes incluyen a dos reporteros de One America News (OAN), un medio ultraconservador; uno de The Federalist; otro de The Epoch Times; y varios freelancers de medios extranjeros como el turco Akşam, la agencia estatal Anadolu, y el australiano The Australian. También figuran pequeños sitios como AWPS News, India Globe y USA Journal Korea, muchos de los cuales operan principalmente en redes sociales.

El impacto visual de este éxodo fue conmovedor. Entre 40 y 50 periodistas salieron juntos del Pentágono, cargando cajas con documentos, sillas, libros y fotos. Imágenes de reporteros como Tara Copp de The Washington Post y Courtney Kube de NBC News, abrazándose al despedirse de sus escritorios, capturaron la gravedad del momento. “Es triste, pero estoy orgullosa de que la prensa haya permanecido unida”, afirmó Nancy Youssef, corresponsal de The Atlantic con 18 años cubriendo el Pentágono.

Signalgate: el trasfondo de la represión

Las nuevas restricciones tienen raíces en el escándalo conocido como “Signalgate”. En marzo de 2025, Hegseth compartió información sensible sobre un ataque estadounidense en Yemen a través de un chat en la aplicación Signal, incluyendo por error al editor de The Atlantic, Jeffrey Goldberg. Este incidente, seguido de otras filtraciones reportadas en abril, desató una cacería interna en el Pentágono. El Departamento de Defensa implementó pruebas de polígrafo y contratos de confidencialidad para funcionarios, medidas que, según expertos como el abogado Mark Zaid, buscan más garantizar lealtad a la Administración Trump que prevenir espionaje.

Hegseth y Trump han defendido las normas como “sentido común” para controlar una prensa que consideran “deshonesta” y “perjudicial para la paz mundial”. Sin embargo, críticos como Jack Keane, general retirado y analista de Fox News, argumentan que estas restricciones socavan el papel de los medios en una democracia. “Aceptar no solicitar información es aceptar no ser periodista”, afirmó Youssef, subrayando que las reglas convierten a los reporteros en meros portavoces de información aprobada.

Un precedente peligroso para la transparencia

La salida masiva de periodistas del Pentágono plantea serias preguntas sobre el futuro de la cobertura de seguridad nacional. Sin acceso directo a fuentes dentro del Departamento de Guerra, los medios enfrentarán mayores obstáculos para obtener información no filtrada. “Nadie debería pensar que publicaciones en redes sociales o entrevistas con comentaristas partidistas son suficientes”, escribió Tom Bowman, reportero de NPR, en un ensayo reciente. Bowman destacó cómo las filtraciones de fuentes internas han sido clave para revelar verdades que contradicen las narrativas oficiales.

La Asociación de Prensa del Pentágono calificó la fecha como “un día sombrío para la libertad de prensa”. Las organizaciones advierten que estas medidas debilitan la transparencia gubernamental y la rendición de cuentas, principios fundamentales de la Primera Enmienda. Incluso medios conservadores como The Federalist, que inicialmente minimizaron las restricciones, enfrentan críticas por su postura ambivalente, ya que su colaboradora Mollie Hemingway también trabaja para Fox News, que rechazó las normas.

El periodismo no se rinde

A pesar de la expulsión, los periodistas aseguran que seguirán informando. “El reportaje continuará”, escribió Heather Mongilio de USNINews al entregar su credencial. Sin embargo, la falta de acceso físico al Pentágono y la intimidación a fuentes internas complicarán su labor. Algunos militares, temerosos de represalias, ya han reducido el contacto con reporteros.

El respaldo de Trump a estas políticas, combinado con sus batallas legales contra medios como The New York Times y CBS News, refleja una estrategia más amplia para controlar la narrativa pública. La renuncia de los medios a firmar el compromiso no solo es un acto de resistencia, sino un recordatorio de su compromiso con el periodismo independiente. Como dijo un corresponsal al salir del Pentágono, colgando un cartel que rezaba “El periodismo no es un crimen”: “Salvo en las dictaduras”.

En un momento en que el Pentágono se convierte en el Departamento de Guerra, la prensa enfrenta uno de sus mayores desafíos. La lucha por la libertad de información está lejos de terminar, y los medios prometen seguir adelante, desde donde sea que estén sus escritorios.

Compartir:

Sigue leyendo

Regístrate y recibe nuestro boletín semanal

Empieza tu día con ventaja

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Para estar al día de las últimas noticias