Declaran “negligente” a Meta y YouTube en el histórico juicio sobre adicción a las redes.
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El panorama de las redes sociales ha cambiado para siempre tras una semana de decisiones judiciales sísmicas en Estados Unidos. Jurados en Nuevo México y California han emitido veredictos históricos que declaran a Meta (propietaria de Instagram y Facebook) y YouTube responsables de negligencia. Según los fallos, las empresas diseñaron plataformas adictivas que dañaron la salud mental de menores, priorizando las ganancias económicas sobre la seguridad infantil.
En Santa Fe, Nuevo México, el jurado determinó que Meta infringió la Ley de Prácticas Desleales al ocultar información sobre la explotación sexual infantil. Los fiscales argumentaron con éxito que la empresa ignoró advertencias internas sobre los peligros de sus algoritmos. Por su parte, en Los Ángeles, un tribunal superior concluyó que el diseño de productos como el desplazamiento infinito y las notificaciones constantes contribuyó sustancialmente a los trastornos psicológicos de los jóvenes.
¿Qué sanciones económicas enfrentan los gigantes tecnológicos?
Las penalizaciones impuestas reflejan la gravedad de las infracciones documentadas durante semanas de testimonios. En Nuevo México, Meta recibió una condena de 375 millones de dólares en daños para el Estado. Aunque la fiscalía solicitaba inicialmente 2,000 millones para compensar a más de 207,000 menores afectados, el jurado optó por aplicar la multa máxima de 5,000 dólares por cada infracción probada.
En el caso de California, el jurado ordenó el pago de 3 millones de dólares en daños compensatorios a una joven de 20 años identificada como Kaley. La responsabilidad se distribuyó otorgando a Meta el 70% de la carga, mientras que YouTube asumió el resto. Esta cifra podría aumentar significativamente en los próximos días, ya que el tribunal aún debe decidir sobre los daños punitivos adicionales por conducta grave.
Curiosamente, el mercado financiero reaccionó con frialdad ante estas sentencias. Las acciones de Meta, valorada en 1.5 billones de dólares, mostraron incluso leves alzas tras los veredictos iniciales. Los inversores parecen considerar que estas multas, aunque históricas, son manejables para corporaciones con tales niveles de capitalización. Sin embargo, el impacto reputacional y el riesgo de futuros litigios masivos plantean una amenaza a largo plazo para el modelo de negocio.
¿Cómo afecta el diseño de las aplicaciones a los menores?
El juicio en Los Ángeles marcó un hito al centrarse exclusivamente en el funcionamiento interno de las aplicaciones y no en el contenido. Los abogados de la demandante demostraron que herramientas como la reproducción automática de videos están diseñadas para atrapar la atención de forma adictiva. Este enfoque legal permitió esquivar la protección de la Sección 230, que suele eximir a las plataformas de responsabilidad por lo que publican sus usuarios.
Expertos en psiquiatría y tecnología testificaron que estas funciones alteran el desarrollo cerebral de los adolescentes. Kaley, la demandante, relató cómo empezó a usar redes a los seis años, llegando a pasar hasta 16 horas diarias conectada. Esto derivó en cuadros clínicos de ansiedad, depresión y dismorfia corporal. La jueza Carolyn Kuhl permitió que el jurado evaluara la responsabilidad de las empresas desde la perspectiva de la seguridad del producto.
Meta y YouTube defendieron sus sistemas alegando que millones de personas los usan sin experimentar efectos negativos. Mark Zuckerberg e ingenieros de las compañías sostuvieron que las dificultades de los jóvenes suelen estar vinculadas a entornos familiares u otros factores externos. No obstante, las comunicaciones internas revisadas por el jurado sugirieron que los directivos conocían los riesgos de adicción y prefirieron mantener los niveles de interacción para asegurar ingresos publicitarios.
¿Cuál fue la defensa de Mark Zuckerberg ante el jurado?
El fundador de Meta, Mark Zuckerberg, tuvo que declarar por primera vez ante un tribunal, compareciendo mediante videollamada en Nuevo México y presencialmente en Los Ángeles. Durante su deposición, insistió en que su empresa trabaja arduamente para detectar y eliminar a actores malintencionados. Atribuyó parte de la responsabilidad a los propios usuarios, afirmando que muchos menores mienten sobre su edad para evadir las restricciones de acceso.
Zuckerberg también intentó suavizar la imagen de la compañía destacando sus fines filantrópicos y la inversión en investigación científica. Afirmó que “cuanto mejor le vaya a Meta, más capaces seremos de investigar”. Esta retórica no convenció al jurado, que priorizó las pruebas de “uso problemático” admitidas por otros ejecutivos durante el proceso. La defensa legal remarcó que Meta diseña aplicaciones para conectar personas, no para facilitar daños, pero el veredicto final contradijo esta premisa.
La organización The Tech Oversight Project señaló que Meta dejó de prevenir daños reales al ignorar a sus propios expertos en seguridad. Documentos judiciales revelaron que la empresa priorizó el crecimiento de usuarios jóvenes sobre las funciones de protección. Esta negligencia consciente fue la clave para que el jurado de Nuevo México emitiera su condena ejemplar, calificando las prácticas comerciales de la tecnológica como abusivas y engañosas.
¿Qué sucederá en las próximas fases de estos juicios?
A pesar de los veredictos de culpabilidad, la batalla legal está lejos de terminar. Meta ya ha anunciado que apelará los fallos en ambos estados, confiando en su historial de protección a adolescentes. Estos procesos de apelación podrían prolongarse durante meses o años en tribunales superiores. Mientras tanto, las empresas no están obligadas todavía a modificar el funcionamiento de sus algoritmos o sistemas de notificaciones.
En Nuevo México, se ha programado una segunda fase del juicio para el mes de mayo. En esta etapa, un juez —y ya no el jurado— determinará si Meta creó una situación de daño público. De ser así, la empresa podría ser obligada a financiar programas estatales de salud mental para reparar los efectos nocivos identificados. Esta fase es crucial porque podría forzar cambios estructurales en la operación de las redes sociales dentro del estado.
Para la coalición ParentsSOS y miles de familias afectadas, este es un momento decisivo. El fallo de California es visto como la “piedra de toque” para aproximadamente 1,500 demandas similares que esperan juicio este año. Si estos veredictos se mantienen, las grandes tecnológicas se verán forzadas a rediseñar sus plataformas desde cero. La era de la impunidad basada en el diseño adictivo parece estar llegando a su fin bajo la presión de la justicia estatal.
