EN PORTADA: EXILIADOS EN INCERTIDUMBRE

La captura de Nicolás Maduro marca un hito histórico, pero no ha traído la paz mental que los exiliados buscaban.
EN PORTADA: EXILIADOS EN INCERTIDUMBRE Venezolanos aún enfrentan la deportación de EE.UU. tras la captura de Maduro
Foto: EFE

Venezolanos aún enfrentan la deportación de EE.UU. tras la captura de Maduro.

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EN PORTADA: EXILIADOS EN INCERTIDUMBRE Venezolanos aún enfrentan la deportación de EE.UU. tras la captura de Maduro

 

El destino de cientos de miles de inmigrantes venezolanos en Estados Unidos permanece en un limbo jurídico tras la histórica captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero de 2026. Aunque la caída del líder chavista puede traer un cambio grande para el país, los que viven en EE. UU. sienten una preocupación: la deportación. La administración de Donald Trump tuvo una postura dura frente a Caracas. Esto fue clave para su triunfo en el sur de Florida. Mantiene una posición firme sobre el regreso de los exiliados. Esto ha creado un clima de gran desolación en comunidades como Doral.

La relación entre la Casa Blanca y la diáspora venezolana ha sido, en el mejor de los casos, turbulenta. Durante el último año, quitar protecciones importantes contra la deportación causó un sentimiento de traición. Esto afectó a quienes huyeron de la persecución política y el colapso económico.

¿Qué expectativa tenían los venezolanos?

Muchos de estos ciudadanos esperaban que un cambio de régimen en Venezuela suavizara las políticas migratorias en Washington. Sin embargo, las señales enviadas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indican que la captura de Maduro es vista por el gobierno estadounidense más como una señal de salida que como una razón para ofrecer refugio permanente.

Actualmente, se estima que unos 764,000 venezolanos residen en Estados Unidos, de los cuales más de 600,000 dependían del ya cancelado Estatus de Protección Temporal (TPS). Mientras en las calles de “Doralzuela” algunos celebraron con banderas y cánticos el arresto de Maduro y su esposa, Cilia Flores, la realidad legal se impone con frialdad. El gobierno ha dejado claro su interés en reactivar los vuelos de repatriación. Para muchos, la alegría de ver al dictador ante la justicia se mezcla con el miedo. Tienen miedo de ser enviados de vuelta a un país donde el poder represivo de figuras como Delcy Rodríguez sigue funcionando.

¿Qué implica la captura de Maduro para el estatus migratorio?

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha sido enfática al declarar que las decisiones sobre los programas de inmigración no han cambiado tras el operativo en Caracas. En una entrevista reciente con Fox News Sunday, Noem dijo que “Venezuela hoy es más libre que ayer”. También afirmó que bajo el liderazgo de Trump se protegerán los intereses del pueblo estadounidense. Esta idea dice que Venezuela está avanzando hacia la “libertad”. Por eso, ya no hay razones para que los exiliados se queden en Estados Unidos. La postura oficial insta a los venezolanos en situación irregular a utilizar aplicaciones móviles como CBP One para coordinar un retorno seguro.

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No obstante, las declaraciones de Noem generaron confusión inicial sobre la posibilidad de que los venezolanos con protecciones revocadas solicitaran el estatus de refugiado. El DHS tuvo que aclarar rápidamente estas palabras a través de sus canales oficiales. En una publicación en la plataforma X, el departamento dijo: “La secretaria Noem terminó el Estatus de Protección Temporal. Más de 500,000 venezolanos ahora pueden regresar a casa, a un país que aman”. Esta precisión eliminó cualquier esperanza de un nuevo programa masivo de protección, reafirmando que el objetivo principal es la salida ordenada de estos ciudadanos.

¿El TPS es entonces posible?

Desde el punto de vista técnico, solicitar el estatus de refugiado presenta barreras insalvables para quienes ya están dentro de Estados Unidos. Según explican expertos legales y la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración (AILA), esta figura solo puede solicitarse desde el exterior. Quienes ya se encuentran en territorio estadounidense deben optar por el asilo, un proceso que enfrenta una congestión monumental en los tribunales y una congelación de solicitudes en el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS). La administración actual está revisando incluso los estatus otorgados durante la gestión anterior, incrementando la vulnerabilidad de la comunidad.

¿Es Venezuela realmente un país seguro para el retorno?

A pesar del optimismo de Washington, la situación en el terreno venezolano dista de ser estable. Adelys Ferro, directora ejecutiva del Caucus Venezolano-Americano, advierte que la incertidumbre es “más grande que nunca”. Aunque el líder del régimen ha sido removido, el grupo que apoyaba a Maduro sigue en el poder. La orden de capturar a cualquier persona que haya apoyado la intervención de Estados Unidos sigue vigente. Esto coloca a los posibles deportados en una situación de riesgo extremo, ya que podrían ser considerados traidores por el gobierno interino de Delcy Rodríguez apenas pisen el aeropuerto de Maiquetía.

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La inestabilidad política suele ser, en administraciones previas, un factor que detiene las deportaciones y fomenta concesiones de alivio migratorio. Sin embargo, el equipo de Trump argumenta que la mejora en las condiciones políticas facilita el regreso. Sarah Pierce, analista de Third Way, señala que lo habitual sería considerar protecciones temporales ante tal inestabilidad. En lugar de eso, la administración ha mencionado las acusaciones del Departamento de Justicia contra Maduro. Esto lo hace para justificar el uso de la Ley de Enemigos Extranjeros. Esta ley es de tiempos de guerra y está en litigio. Sin embargo, busca acelerar las remociones.

Esta desconexión entre la narrativa diplomática y la realidad de los derechos humanos preocupa a los abogados de inmigración. Helena Tetzeli, quien representa a un centenar de venezolanos en Miami, relata que sus clientes pasaron del júbilo inicial a la preocupación por la permanencia del “mismo grupo de individuos” en el poder. La mayoría prefiere adoptar una actitud de espera para ver si realmente habrá una transición democrática real. Mientras tanto, el mensaje de los funcionarios estadounidenses sigue siendo el mismo: Venezuela ya es libre y sus ciudadanos deben volver para reconstruirla.

¿Cuáles son los riesgos legales inmediatos para los exiliados?

Un desafío crítico para los solicitantes de asilo es el plazo de un año para presentar su petición tras llegar a Estados Unidos. Algunos esperan que la captura de Maduro sea considerada un “cambio de circunstancias” que permita excepciones a este plazo. No obstante, abogados como Jacqueline Watson advierten que es poco probable que este evento por sí solo resuelva los casos de asilo de forma definitiva. Al contrario, el gobierno podría utilizar la caída de Maduro para argumentar que el “temor objetivo” de persecución ha desaparecido, debilitando las defensas legales de miles de inmigrantes.

La saturación del sistema judicial agrava el problema. Con las solicitudes de asilo estancadas, muchos venezolanos carecen de una validación legal que les permita trabajar o protegerse de una orden de expulsión inmediata. La administración Trump ha sido clara: el USCIS continuará procesando casos bajo la ley vigente, pero con actualizaciones de políticas que priorizan los intereses nacionales. Esto implica un escrutinio mucho más riguroso sobre quién califica realmente como perseguido político en el nuevo contexto de una Venezuela sin Maduro.

¿Presión experimentan los venezolanos tras la captura de Maduro?

Para los líderes comunitarios, la desesperación es difícil de explicar. Se enfrentan a una administración que celebran por haber capturado al dictador, pero que al mismo tiempo les cierra las puertas de su hogar de acogida. La paradoja de ser “liberados” por un país que ahora busca expulsarlos ha sumido a las familias en una crisis emocional. Muchos han construido vidas, negocios y hogares en Estados Unidos durante décadas, y la idea de regresar a un país aún bajo control del chavismo residual resulta aterradora.

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¿Qué futuro les espera a los beneficiarios del extinto TPS?

El portavoz de USCIS, Matthew Tragesser, ha reiterado que la postura oficial no ha cambiado: se alienta el uso de CBP One para un retorno ordenado. Las autoridades insisten en que habrá paz y prosperidad, pero no ofrecen garantías de seguridad para quienes regresen. La comunidad venezolana se encuentra atrapada entre una dictadura herida en Caracas y una política migratoria inflexible en Washington. El fin del TPS y de los programas de libertad condicional (parole) ha dejado a más de medio millón de personas sin escudo legal frente a la maquinaria de deportación del ICE.

A medida que el año 2026 avanza, la presión sobre la frontera y los centros de detención podría aumentar. Los vuelos de repatriación, que ya se veían en diciembre de 2025, podrían aumentar. Esto es porque el principal obstáculo político, que era la falta de relaciones con el régimen de Maduro, ha cambiado por su captura.

Entonces, ¿la captura de Maduro no cambió el panorama para los venezolanos exiliados?

La narrativa de “misión cumplida” en Venezuela sirve como justificación perfecta para cerrar el capítulo del exilio venezolano en Estados Unidos, independientemente de si el país es realmente seguro para el retorno masivo.

En conclusión, la captura de Nicolás Maduro marca un hito histórico, pero no ha traído la paz mental que los exiliados buscaban. La incertidumbre persiste mientras el sistema legal estadounidense se endurece. Los venezolanos fueron clave para el éxito político de la actual administración en estados importantes. Hoy enfrentan un gran reto en su migración. Deben demostrar que, aunque el dictador esté en prisión en Nueva York, la libertad en su país sigue siendo un espejismo. Esto no justifica su regreso forzado.

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