Trump despliega la Guardia Nacional en 19 estados para combatir el crimen y la inmigración.
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En un movimiento sin precedentes, el presidente Donald Trump ha ordenado el despliegue de hasta 1,700 efectivos de la Guardia Nacional en 19 estados para intensificar su campaña contra el crimen y la inmigración, según documentos obtenidos por Fox News y declaraciones de funcionarios del Pentágono. Esta operación, que marca una escalada en las políticas de seguridad del gobierno de Trump, incluye amenazas de enviar tropas a Maryland y recortar fondos federales destinados a la reconstrucción del puente Francis Scott Key, colapsado en 2024 tras el impacto de un carguero. Además, el presidente ha señalado a ciudades como Baltimore, Chicago y Nueva York como posibles objetivos de futuros despliegues militares, generando una fuerte controversia.
Una operación masiva en 19 estados
La movilización, que comenzó en agosto y se extenderá hasta al menos mediados de noviembre, se concentra principalmente en estados controlados por republicanos: Alabama, Arkansas, Florida, Georgia, Idaho, Indiana, Iowa, Luisiana, Nebraska, Nevada, Nuevo México, Ohio, Carolina del Sur, Dakota del Sur, Tennessee, Texas, Utah, Virginia y Wyoming. Texas, según fuentes, recibirá el mayor contingente de tropas, aunque no se han especificado cifras exactas por estado. Los efectivos operarán bajo la autoridad del Título 32, Sección 502F, que permite a la Guardia Nacional asistir en misiones federales mientras permanece bajo el mando estatal, evitando conflictos con la Ley Posse Comitatus, que restringe el uso de militares en funciones de orden público doméstico.
Las tareas asignadas a los guardias incluyen apoyo logístico y administrativo a las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), como la recolección de datos personales, toma de huellas dactilares, pruebas de ADN y fotografía de personas bajo custodia de ICE. Un portavoz de la Guardia Nacional de Virginia confirmó que aproximadamente 60 soldados y aviadores del estado brindarán apoyo administrativo y logístico, sin realizar arrestos ni funciones de aplicación de la ley. De manera similar, Nevada desplegará hasta 35 efectivos para tareas clericales, mientras que Idaho enviará 14 guardias para labores administrativas, como entrada de datos y mantenimiento de registros.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) solicitó esta asistencia en mayo, y el Pentágono ajustó el estatus de las tropas en julio para incluir a 500 efectivos adicionales, alcanzando un total de 1,700. La operación es una extensión de las medidas implementadas en Washington, D.C., donde más de 2,000 guardias de seis estados han participado en un operativo que, según el gobierno, ha resultado en más de 700 arrestos este mes.
Amenazas a Maryland y el puente Francis Scott Key
El presidente Trump intensificó las tensiones con Maryland al amenazar con enviar tropas al estado y reconsiderar los fondos federales asignados para la reconstrucción del puente Francis Scott Key. En una publicación en Truth Social, Trump respondió a una invitación del gobernador demócrata Wes Moore, quien lo instó a recorrer las calles de Baltimore para discutir la seguridad pública. Trump calificó el tono de Moore como “desagradable y provocador” y describió a Baltimore como una “ciudad descontrolada y plagada de delincuencia”. En un mensaje posterior, insinuó que podría retirar los fondos aprobados por el Congreso y promulgados por el expresidente Joe Biden para la reconstrucción del puente, afirmando que Moore “necesita ayuda” para abordar el crimen.
Moore, por su parte, defendió los avances en seguridad en Maryland. En una aparición en “Face the Nation” de CBS, destacó que los homicidios en Baltimore disminuyeron un 24% el último año y un 42% desde 2021, con una caída del 8% en delitos violentos y del 20% en delitos contra la propiedad entre 2023 y 2024. “El presidente está difundiendo mentiras sobre la seguridad pública en Maryland”, afirmó Moore, subrayando su enfoque en servir a la ciudadanía en lugar de responder a las provocaciones de Trump.
Chicago y Nueva York en la mira
Trump también ha puesto la mira en Chicago y Nueva York, ciudades lideradas por demócratas, como posibles objetivos para futuros despliegues. En declaraciones a la prensa desde la Casa Blanca, el presidente llamó a Chicago “un desastre” y criticó al alcalde Brandon Johnson, a quien calificó de “incompetente”. “Vamos a hacer que nuestras ciudades sean muy seguras. Chicago es el próximo, y no será difícil”, aseguró Trump.
El alcalde Johnson respondió que no ha recibido comunicaciones oficiales de la Casa Blanca y expresó “graves preocupaciones” sobre un despliegue “no coordinado, innecesario e insostenible”. El gobernador de Illinois, JB Pritzker, calificó la medida como un “abuso de autoridad” y señaló que no existe una emergencia que justifique federalizar la Guardia Nacional.
En Nueva York, Trump ha sugerido una intervención similar, aunque no ha proporcionado detalles concretos. El líder de la minoría demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, calificó estas amenazas como un intento de “fabricar una crisis” para distraer de otros problemas. Jeffries defendió las caídas en los índices de criminalidad en ciudades como Nueva York y Chicago, donde los homicidios y tiroteos han disminuido en 2025.
Reacciones y preocupaciones legales
La operación ha generado críticas por su alcance y legalidad. La movilización en Washington, D.C., donde Trump invocó la Ley de Autonomía del Distrito para tomar el control del departamento de policía, ha sido cuestionada por la alcaldesa Muriel Bowser, quien argumenta que el enfoque debería centrarse en el crimen violento, no en la inmigración. Los despliegues en Los Ángeles, donde Trump envió 2,000 efectivos de la Guardia Nacional en junio para proteger a agentes de ICE, también enfrentan un juicio por posibles violaciones a la Ley Posse Comitatus, que limita el uso de militares en funciones de orden público doméstico.

