Irán amenaza con cerrar Ormuz y castigar la zona tras el ultimátum de Trump.
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La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha alcanzado un punto de no retorno. Teherán respondió con firmeza al ultimátum de 48 horas lanzado por Donald Trump. El mandatario estadounidense exigió la apertura total del estrecho de Ormuz bajo amenaza de bombardear centrales eléctricas iraníes. En respuesta, el régimen islámico advirtió que cerrará el paso permanentemente si sus infraestructuras energéticas sufren daños.
El portavoz militar iraní, Ebrahim Zolfaqari, detalló que la represalia será inmediata y destructiva. Irán planea atacar sistemas de desalinización de agua y redes de tecnología en toda la región. Estas acciones afectarían no solo a Israel, sino también a países que albergan bases militares estadounidenses. La tensión ha llevado el precio del barril de crudo Brent a los 112,91 dólares, su nivel más alto en años.
Por su parte, Israel intensificó su ofensiva dejando incomunicado el sur del Líbano mediante bombardeos estratégicos. Los ataques destruyeron puentes sobre el río Litani, vitales para el abastecimiento de agua y energía libanesa. El presidente Joseph Aoun calificó estas agresiones como el preludio de una invasión terrestre inminente. Mientras tanto, el papa Francisco describió el conflicto como un “escándalo para la familia humana” desde el Vaticano.
¿Qué implica el cierre total del estrecho de Ormuz?
El estrecho de Ormuz es la arteria principal del comercio energético global. Por esta vía transita aproximadamente el 20 % del petróleo que consume el mundo diariamente. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró que el paso está abierto para todos, excepto para quienes violan su territorio. Sin embargo, el bloqueo de facto ya ha provocado que los precios minoristas de gasolina en EE. UU. suban drásticamente.
Donald Trump insiste en que su administración lleva semanas de ventaja en la planificación militar. El presidente aseguró en Truth Social que la Armada y Fuerza Aérea iraníes están prácticamente aniquiladas. “Estados Unidos ha borrado a Irán del mapa”, afirmó el mandatario al rechazar cualquier posibilidad de tregua. Para Trump, no se negocia cuando se está aniquilando al oponente en el campo de batalla.
A pesar de esta retórica, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, admitió que el escenario es complejo. Bessent explicó que “a veces hay que escalar para luego desescalar”, justificando el ultimátum. El funcionario no descartó el envío de tropas adicionales para asegurar la isla de Jarg. Este punto es crítico, pues alberga la terminal de exportación de crudo más grande de Irán.
¿Cómo afecta la escalada militar a la población civil?
Las cifras de víctimas han crecido de manera alarmante en los tres frentes del conflicto. El Ministerio de Sanidad iraní estima que al menos 210 niños han muerto desde el inicio de las hostilidades. La ONG HRANA eleva la cifra total de fallecidos en Irán a más de 3,200 personas. En el Líbano, los desplazados se cuentan por cientos de miles tras los bombardeos en Tiro.
Israel también ha sufrido el impacto directo de los misiles balísticos lanzados desde Teherán. Recientemente, las ciudades de Arad y Dimona fueron golpeadas, dejando más de 100 heridos civiles. En Dimona, un niño de 12 años resultó gravemente herido tras el impacto de un proyectil iraní. El primer ministro Benjamín Netanyahu visitó las zonas afectadas, asegurando que Israel está “aplastando al enemigo”.
Afortunadamente, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que no hay daños en centros nucleares. Tras los impactos cerca de Dimona y Natanz, no se detectaron niveles anormales de radiación en la zona. No obstante, el jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir, anunció que las operaciones continuarán durante la Pascua judía. La festividad, que inicia en abril, estará marcada por la lucha por la “libertad futura”.
¿Es posible una salida diplomática en el corto plazo?
Expertos internacionales ven poco probable que Irán ceda ante la presión militar de la administración Trump. Aniseh Bassiri Tabrizi, investigadora de Chatham House, señaló una aparente falta de planificación en Washington. Según la analista, Irán seguirá aumentando los costos del conflicto para forzar el cese de las amenazas. La doctrina militar iraní ha pasado oficialmente de ser defensiva a una estrategia ofensiva.
Por otro lado, Trump ha pedido a aliados como Japón, China y la OTAN que intervengan en Ormuz. Hasta ahora, estas peticiones han tenido poco éxito, dejando a EE. UU. y a Israel liderando la ofensiva. Ross Harrison, del Middle East Institute, advierte que los medios militares solos no aliviarán los mercados. Las aseguradoras no cubrirán a los barcos mientras persista una guerra activa en el estrecho.
La administración Trump ha intentado frenar los precios levantando sanciones al crudo ruso y suspendiendo la Ley Jones. Sin embargo, estas medidas parecen ser insuficientes frente a la magnitud del bloqueo en el Golfo. Con el ultimátum de 48 horas expirando, el mundo observa con temor el próximo movimiento de Washington. El destino de la infraestructura energética regional y la economía global penden de un hilo diplomático casi inexistente.

