EN PORTADA INFLACIÓN FUERA DE CONTROL
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Alimentos y gasolina lideran el repunte al 2.9%, elevando costos para millones.

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La inflación en Estados Unidos se aceleró en agosto a un ritmo del 2,9% interanual, superando las expectativas y marcando el nivel más alto desde enero, según el informe del Buró de Estadísticas Laborales (BLS). Este repunte, impulsado principalmente por alzas en los precios de alimentos, gasolina y vivienda, confirma las presiones inflacionarias que azotan a millones de hogares en un contexto de aranceles impulsados por la administración Trump y un mercado laboral debilitado. Con la Reserva Federal (Fed) reunida la próxima semana para debatir recortes de tasas, el dato complica el panorama: ¿aliviar el empleo o frenar los precios desbocados?

Datos clave: Un repunte inesperado

El Índice de Precios de Consumo (IPC) para todos los consumidores urbanos subió un 0,4% intermensual en agosto, tras un modesto 0,2% en julio, duplicando las previsiones de economistas que apostaban por un 0,3%. En términos anuales, el salto de dos décimas respecto al 2,7% de julio refleja cómo los sectores volátiles –alimentos y energía– han liderado la ofensiva. Los precios de los alimentos crecieron un 0,5% mensual, acelerando desde el 0,3% previo, con un avance interanual del 3,2%. La gasolina, por su parte, saltó un 1,9% en el mes –el mayor incremento desde diciembre–, arrastrando al índice de energía a un 0,7% mensual y un 0,2% anual.

Estos aumentos no son aislados. La vivienda, que representa cerca de un tercio del IPC, subió un 0,4% mensual, continuando su tendencia alcista como principal motor de la inflación en los últimos meses. Otras categorías como vehículos nuevos y usados (1%), ropa (0,5%) y tarifas aéreas también registraron incrementos notables, mientras que atención médica, recreación y comunicación fueron de los pocos rubros que cayeron. La inflación subyacente –excluyendo alimentos y energía– se mantuvo en un 3,1% anual, la cifra más alta desde febrero y el tercer mes consecutivo de alza, coincidiendo con las estimaciones de analistas pero superando con creces el objetivo del 2% de la Fed.

El rol de los aranceles: Trump bajo la lupa

El telón de fondo es innegable: los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump. Analistas como los de Citi señalan que esta política comercial ha permeado gradualmente en los precios, elevando costos en bienes importados como tomates, carne de vacuno y componentes electrónicos. “La demanda débil de consumidores y el crecimiento del empleo cercano a cero crean un contexto desinflacionario, pero los aranceles actúan como un contrapunto”, advierten en una nota a clientes. Un ejemplo claro: la cesta básica se encareció un 0,6% mensual, impulsada por tomates y manzanas sensibles a las tarifas. 

Grandes cadenas como Walmart y Dollar Tree han alertado sobre subidas adicionales al renovar inventarios, mientras E.L.F. Cosmetics ya incrementó los precios en un dólar esta primavera, con su directora financiera Mandy Fields dudando si bastará.

Impacto en la calle: Historias de familias y negocios

El impacto en la calle es palpable. Cheetie Kumar, propietaria del restaurante Ajja en Raleigh, Carolina del Norte, relata un aumento del 10% en sus gastos anuales: carne de vacuno un 7%, café y chocolate un 300%, especias un 100%. “He subido el menú en uno o dos dólares, pero estoy al límite; mis clientes no aguantan más sin que la demanda caiga”, confiesa. En supermercados como Walmart en Arkansas o Target en Chicago, los cajeros ven cómo los hogares de ingresos medios racionan compras, optando por marcas genéricas ante el encarecimiento del mobiliario (4,7% más caro que hace un año).

La Fed en la encrucijada: ¿Recortes o estabilidad?

Este informe llega en un momento crítico para la Fed, que se reúne los días 16 y 17 de septiembre. Las tasas de interés se mantienen en un rango del 4,25% al 4,5% desde el recorte de diciembre de 2024, pese a las presiones de Trump para bajarlas ya. “No hay inflación”, tuiteó el presidente esta semana, ignorando los datos. Jerome Powell, su presidente, ha admitido que la debilidad laboral –con solicitudes de subsidio por desempleo en 263.000, el nivel más alto en casi cuatro años– genera preocupación creciente. El mercado descuenta un 85% de probabilidades de dos recortes adicionales este año, según CME FedWatch, con economistas como Kathy Bostjancic de Nationwide argumentando que la inflación, aunque superior a lo previsto, no es “lo suficientemente grave para pausar el ciclo de rebajas”.

Sin embargo, no todo es alarma. Indicadores como los precios mayoristas, que cayeron un 0,1% en agosto según el BLS del miércoles, sugieren que las empresas están absorbiendo costos, aliviando temores de una espiral inflacionista. Subadra Rajappa de Societe Generale destaca “síntomas de moderación en servicios”, y Joe Brusuelas de RSM nota que hogares de altos ingresos sostienen gastos en hoteles y vuelos, manteniendo precios elevados pese al empleo flojo. Inversionistas en bonos reflejan esto: el rendimiento del Tesoro a 10 años cayó a mínimos desde abril, bajando tasas hipotecarias e impulsando acciones, con futuros al alza.

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