ICE no tiene previsto realizar operativos migratorios durante el Super Bowl.
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El Super Bowl LX, que se celebrará este domingo 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, no será solo un campo de batalla para los Seattle Seahawks y los New England Patriots. En las semanas previas, el evento ha quedado atrapado en un fuego cruzado político y social debido a la posible presencia de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). La tensión ha escalado hasta el punto de que los organizadores han tenido que emitir comunicados oficiales para calmar a una comunidad local que se siente bajo asedio.
A pesar de los temores iniciales, un documento del comité organizador dirigido a funcionarios locales asegura que no hay planes de operativos migratorios. Según memorandos obtenidos por medios como el Washington Post y The Athletic, el mensaje enviado a las ciudades de Santa Clara, San Francisco y San José es claro: “No hay operaciones de control de inmigración de ICE planificadas en relación con el Super Bowl LX”. Esta noticia ha traído un alivio momentáneo a los defensores de los derechos de los inmigrantes en el Área de la Bahía.
Sin embargo, el panorama no es del todo simple, ya que existe una distinción técnica entre la seguridad pública y el control migratorio. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sí desplegará un contingente masivo de agentes federales. El objetivo oficial de este despliegue es garantizar la seguridad de los aficionados y prevenir cualquier amenaza terrorista o criminal. Esta medida es consistente con ediciones anteriores del Super Bowl, donde la coordinación federal es la norma para proteger un evento de magnitud global.
¿Realmente habrá operativos de control migratorio durante el evento?
La confusión sobre la presencia de ICE nace de declaraciones contradictorias dentro de la propia administración federal. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó recientemente que la agencia estaría “por todas partes” en el lugar del encuentro. Estas palabras generaron una alarma inmediata entre los activistas, quienes recordaron que el uso de agentes federales para tareas de vigilancia podría derivar fácilmente en detenciones de personas indocumentadas que asisten o trabajan en el evento.
Por su parte, la NFL ha intentado desmarcarse completamente de la retórica de control migratorio. Cathy Lanier, jefa de seguridad de la liga, fue enfática durante la conferencia de prensa anual sobre seguridad. Lanier aseguró que ICE no forma parte del equipo de seguridad asignado para la semana del Super Bowl. Según la ejecutiva, la prioridad absoluta es la protección de los asistentes y no la verificación del estatus legal de los ciudadanos o trabajadores en el estadio.
Esta desconexión entre el discurso del DHS y las garantías de la NFL ha mantenido el escepticismo en la región. El comité organizador insiste en que el apoyo federal se limita a inteligencia y logística de seguridad, similar al despliegue que se vería en un Mundial de fútbol o en unos Juegos Olímpicos. Con más de 35 agencias involucradas, la vigilancia será extrema, pero las autoridades locales prometen que el enfoque no será la cacería de inmigrantes, al menos en papel.
¿Qué agencias estarán a cargo de la seguridad en el estadio?
Cathy Lanier explicó que llevan 18 meses trabajando en el plan de seguridad para esta semana. El equipo incluye socios federales, estatales y locales que colaboran en grupos de inteligencia. Hasta el momento, no se han detectado amenazas reales o creíbles contra el partido. Lanier confía en que la relación entre las agencias es fuerte y que el objetivo principal es “cuidar cada detalle” para que el evento sea un éxito en términos de orden público.
La jefa de seguridad reiteró que la exclusión de ICE de las tareas operativas es una decisión táctica y organizativa. Al no estar asignados como parte del equipo de seguridad, los agentes de inmigración no deberían tener jurisdicción dentro del perímetro de seguridad del Levi’s Stadium. No obstante, la vigilancia en las inmediaciones y en los puntos de transporte público sigue siendo una zona gris que preocupa a los residentes de San Francisco y Santa Clara.
La comunidad local ha expresado su indignación ante lo que consideran una militarización del evento. Especialmente en San Francisco, los fanáticos que llegaron temprano para las festividades previas se encontraron con una sorpresa desagradable. Varias vallas publicitarias a favor de ICE han aparecido en lugares turísticos como Fisherman’s Wharf, utilizando una temática de fútbol americano para promocionar a la agencia federal, lo que muchos califican como una provocación innecesaria.
¿Cómo ha respondido la comunidad de San Francisco a la publicidad de ICE?
Los anuncios muestran a agentes federales con frases como “Jugador Defensivo del Año: ICE”. Otro cartel compara la defensa de un equipo de fútbol con la necesidad de defender las fronteras de Estados Unidos. Para muchos residentes, estas vallas son “repugnantes” y un desperdicio de dinero público. Las críticas señalan que este tipo de campañas solo sirven para aumentar el miedo en una ciudad que históricamente se ha definido como un refugio para la comunidad inmigrante.
La fricción ha llegado a las autoridades locales de mayor rango. El sheriff del condado de Santa Clara, Bob Jonsen, declaró abiertamente que su departamento no colaborará con ICE. Jonsen instó a los socios federales a ser transparentes sobre cualquier actividad que planeen realizar en su jurisdicción. Este rechazo a la cooperación refleja una fractura profunda entre las fuerzas del orden locales y la administración federal de Donald Trump en temas de política migratoria.
El clima de desconfianza se ha visto alimentado por los trágicos sucesos de Mineápolis el mes pasado. Las muertes de Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes de inmigración y de la patrulla fronteriza han dejado una herida abierta. Con las tensiones a nivel nacional en su punto más alto, la exhibición de materiales promocionales de ICE en el contexto de un evento festivo como el Super Bowl ha sido interpretada como una falta de sensibilidad por parte del gobierno.
¿Qué papel juegan las celebridades y la política en esta tensión?
La esfera cultural también ha tomado partido en esta disputa. El cantante puertorriqueño Bad Bunny, quien encabezará el show del medio tiempo, ha sido una de las voces más críticas. Tras hacer historia en los premios Grammy con su álbum ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’, el artista aprovechó el escenario para lanzar un mensaje directo: “Fuera ICE”. Esta postura ha convertido su participación en el Super Bowl en un acto cargado de simbolismo político que no ha pasado desapercibido.
El presidente Donald Trump, por su parte, confirmó que no asistirá al Levi’s Stadium este domingo. Aunque en años anteriores ha estado presente en el gran juego, esta vez alegó que la distancia es demasiado larga. Sin embargo, también dejó claro su descontento con la elección de los artistas musicales. Además de Bad Bunny, la banda Green Day también se presentará, y ambos han sido críticos frontales de su administración y sus políticas migratorias.
A pesar de la ausencia del mandatario, su política de “fronteras fuertes” estará muy presente a través de la secretaria Kristi Noem. Mientras la NFL asegura que no habrá operativos, Noem mantiene su postura de vigilancia constante. Esta dualidad deja a los aficionados y a los trabajadores del estadio en una situación de incertidumbre. La gran pregunta es si el domingo se hablará más de los touchdowns o de los agentes que patrullan las afueras del recinto.
¿Cuál es la postura de las autoridades locales frente a los agentes federales?
El compromiso de “no colaboración” del sheriff Bob Jonsen es una de las defensas más sólidas que tienen los inmigrantes en el área. Al negarse a prestar recursos locales para tareas de control migratorio, se crea un obstáculo logístico para ICE. Aun así, la agencia federal tiene autoridad propia, y el temor a que aprovechen el caos del evento para realizar detenciones selectivas en aeropuertos o estaciones de tren sigue siendo una preocupación latente entre los activistas.
La organización “ICE OUT” y otros colectivos han intensificado sus campañas de información sobre los derechos de los ciudadanos. Buscan que cualquier persona, independientemente de su estatus, sepa cómo actuar si es abordada por agentes federales durante la semana del juego. El objetivo es que la celebración deportiva no se vea empañada por violaciones a los derechos humanos, especialmente tras los recientes informes de homicidios por parte de oficiales en Minnesota.
En conclusión, el Super Bowl LX se perfila como un evento de contrastes. Por un lado, la NFL promete un espectáculo seguro y libre de persecución migratoria bajo la supervisión de Cathy Lanier. Por otro, el gobierno federal mantiene una narrativa de control absoluto que choca con la identidad de las ciudades anfitrionas. Este domingo, el Levi’s Stadium será el epicentro de la atención mundial, esperando que la única “defensa” protagonista sea la que se vea sobre el césped.
