EN PORTADA: GOLPE AL TPS

El litigio comenzó cuando la administración Trump decidió terminar el TPS para estos países, argumentando que las condiciones que justificaron su otorgamiento ya no existen.
EN PORTADA GOLPE AL TPS
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Tribunal permite a Trump eliminar el TPS de Honduras, Nicaragua y Nepal.

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Un fallo del Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito, con sede en San Francisco, ha asestado un duro golpe a más de 60,000 inmigrantes de Honduras, Nicaragua y Nepal al permitir que la administración del presidente Donald Trump ponga fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) que les otorgaba protección contra la deportación y autorización para trabajar legalmente en Estados Unidos. La decisión cambia una orden anterior de la jueza federal Trina L. Thompson. Ella había extendido las protecciones hasta al menos el 18 de noviembre. Esto era mientras se resolvía el litigio en curso. Este fallo marca una victoria significativa para la Casa Blanca en su campaña para restringir las políticas migratorias y ha generado incertidumbre y temor entre las comunidades afectadas.

El contexto del TPS y su impacto

El TPS es un programa humanitario. Permite a ciudadanos de países con condiciones peligrosas residir y trabajar en Estados Unidos. Estas condiciones pueden ser desastres naturales, conflictos armados o inestabilidad política. El permiso es temporal. Honduras y Nicaragua recibieron esta designación en 1999. Esto fue después del huracán Mitch. Este huracán causó mucha destrucción en Centroamérica. Más de 11,300 personas murieron, incluyendo cerca de 7,000 en Honduras y casi 4,000 en Nicaragua. Nepal, por su parte, fue incluido en 2015 tras un terremoto devastador. Actualmente, unos 51,000 hondureños, 3,000 nicaragüenses y 7,000 nepalíes se benefician de este programa. Muchos de ellos han vivido en Estados Unidos por más de diez años. En el caso de los centroamericanos, han estado allí por más de 26 años.

La decisión del Noveno Circuito significa que los beneficiarios de Nepal ya han perdido su estatus legal y su permiso de trabajo. Los hondureños y nicaragüenses lo perderán el 8 de septiembre, a menos que una nueva orden judicial lo impida. Este fallo impacta a muchas familias. Afecta a más de 40,000 ciudadanos estadounidenses que son hijos de beneficiarios del TPS. Esto lo dice Jessica Bansal, abogada de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON). Esta red apoya la Alianza Nacional TPS.

La batalla legal y las críticas al fallo contra el TPS

El litigio comenzó cuando la administración Trump, bajo la dirección de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, decidió terminar el TPS para estos países. Argumentaron que las condiciones que justificaron su otorgamiento, como el huracán Mitch o el terremoto en Nepal, ya no existen. Noem afirmó que Honduras y Nicaragua han hecho “progresos significativos” en su recuperación, y que Nepal ya no presenta condiciones tan peligrosas como para justificar la continuación del estatus.

Sin embargo, la jueza Trina Thompson criticó duramente esta decisión, argumentando que el gobierno no realizó una “revisión objetiva de las condiciones del país”, como lo exige la ley. Thompson mencionó problemas que siguen ocurriendo. Uno de ellos es la violencia política en Honduras. También habló de los efectos de los huracanes recientes en Nicaragua. Además, hay una crisis de derechos humanos en Nicaragua. El gobierno de Daniel Ortega ha sido acusado por la ONU. Se le acusa de “ejecutar una estrategia para tener control total” mediante graves violaciones de derechos humanos.

¿Qué más sabemos?

Los demandantes, liderados por la Alianza Nacional TPS, argumentaron que las decisiones de Noem eran ilegales, motivadas por promesas de campaña de Trump y por “animosidad racial”. En respuesta, la subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Tricia McLaughlin, defendió la cancelación del TPS, afirmando que el programa “nunca estuvo destinado a ser un sistema de asilo de facto” y que su objetivo es “restaurar la integridad del sistema migratorio”. El DHS también señaló que el TPS ha sido “abusado” en el pasado, permitiendo que “criminales” se beneficien, aunque no proporcionó datos específicos sobre la magnitud de este problema.

El Noveno Circuito, compuesto por jueces designados por los presidentes Bill Clinton, George W. Bush y Donald Trump, suspendió la orden de Thompson sin ofrecer una explicación detallada, lo que generó críticas de defensores de los inmigrantes. Ahilan Arulanantham, codirector del Centro de Derecho y Políticas de Inmigración de la UCLA, calificó la decisión como una “usurpación de poder” que expone a miles de personas a la deportación y detención ilegal, afirmando que los demandantes “merecen algo mejor”.

Reacciones y consecuencias

La cancelación del TPS tiene implicaciones profundas. Según Thompson, la terminación del programa podría resultar en una pérdida económica de 1,400 millones de dólares para Estados Unidos, además de causar la separación de familias y la pérdida de empleos y seguros médicos para los beneficiarios. Leoncio Velásquez, presidente de Hondureños Unidos de Los Ángeles (HULA), describió la noticia como “un balde de agua fría”, mientras que Teofilo Martínez, beneficiario hondureño y miembro de la Alianza Nacional TPS, prometió seguir luchando: “No vamos a parar. Este país es el único hogar que muchos de nosotros conocemos”.

La administración Trump ha sido consistente en su política de restringir el TPS, habiendo cancelado ya las designaciones para unos 350,000 venezolanos, 500,000 haitianos, 160,000 ucranianos y miles de personas de Afganistán y Camerún. Algunos de estos casos aún están en litigio, pero el precedente reciente de la Corte Suprema, que en mayo permitió la terminación del TPS para venezolanos, sugiere un panorama desfavorable para los demandantes.

Un futuro incierto

El fallo del Noveno Circuito no es definitivo, ya que el tribunal indicó que revisará el caso nuevamente tras resolver un litigio similar sobre el TPS para venezolanos. Sin embargo, la suspensión de la orden de Thompson significa que, por ahora, los beneficiarios enfrentan la inminencia de perder su estatus legal. Organizaciones como la Alianza Nacional TPS y Hondureños Unidos de Los Ángeles están organizando esfuerzos para presionar por una solución permanente, mientras que el gobierno de Honduras, a través del vicecanciller Gerardo Torres, expresó su esperanza de ganar tiempo para que los beneficiarios encuentren otras vías legales para permanecer en Estados Unidos.

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