Bonos y beneficios atraen a 100,000 estadounidenses a la agencia migratoria.
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En un contexto de creciente polarización sobre las políticas migratorias en Estados Unidos, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha experimentado un auge sin precedentes en solicitudes de empleo. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), más de 100,000 estadounidenses han solicitado unirse a la agencia en los últimos meses, atraídos por generosos incentivos económicos y un renovado discurso patriótico que busca reforzar la seguridad fronteriza y las operaciones de deportación. Este fenómeno, impulsado por una campaña agresiva de reclutamiento, ha generado tanto entusiasmo como controversia, mientras expertos y críticos cuestionan las implicaciones de esta fiebre por ingresar a ICE.
Un impulso sin precedentes para la contratación
La administración del presidente Donald Trump ha priorizado la expansión de las operaciones de ICE como parte de su promesa de implementar deportaciones masivas. Para cumplir con este objetivo, el Congreso, liderado por los republicanos, aprobó una asignación presupuestaria histórica de casi 30,000 millones de dólares para las operaciones de deportación y aplicación de la ley de ICE, triplicando el presupuesto de la agencia. Este financiamiento ha permitido a ICE lanzar la iniciativa “Defend the Homeland”, diseñada para reclutar 10,000 nuevos agentes y cumplir con la meta de deportar un millón de inmigrantes por año.
El DHS ha implementado una serie de incentivos para atraer candidatos. Entre ellos se incluyen bonos de contratación de hasta 50,000 dólares distribuidos durante tres años, pagos de hasta 60,000 dólares para la cancelación de préstamos estudiantiles federales, beneficios de jubilación mejorados y opciones de pago por horas extras. Además, la agencia eliminó los límites de edad para los solicitantes, permitiendo que personas mayores de 40 años, e incluso de 18 años, puedan postularse. Anteriormente, los requisitos establecían un máximo de 37 años para investigadores criminales y 40 para oficiales de deportación.
“Tu país te necesita ahora más que nunca. ¡Defiende la patria!” proclamó la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en un comunicado que anunció la iniciativa. En un video del DHS, Noem destacó que ICE busca “hombres y mujeres dedicados para sacar a los peores criminales de nuestro país”. Esta narrativa ha resonado entre miles de estadounidenses, muchos de los cuales ven en ICE una oportunidad no solo de empleo, sino también de contribuir a lo que el gobierno describe como una misión patriótica.
Dean Cain y el respaldo de figuras públicas
Un elemento llamativo de la campaña de reclutamiento ha sido el respaldo de figuras públicas. El actor Dean Cain, conocido por interpretar a Superman en la serie de los 90 “Lois & Clark”, anunció que se unirá a ICE como oficial honorario. En un video publicado en Instagram, Cain, un conocido partidario de Trump, expresó: “Sentí que era importante unirme a nuestros primeros respondedores para ayudar a garantizar la seguridad de todos los estadounidenses, no solo hablar de ello”. El actor, de 59 años, elogió los esfuerzos de deportación masiva y alentó a sus seguidores a unirse a la agencia, destacando los “grandes beneficios” y la oportunidad de “salvar América”.
La portavoz del DHS, Tricia McLaughlin, confirmó que Cain será juramentado como agente de ICE “lo antes posible”. Este respaldo de una figura pública ha generado titulares y ha contribuido a visibilizar la campaña de reclutamiento, aunque también ha avivado críticas por parte de quienes consideran que estas tácticas glamorizan un trabajo controvertido.
Preocupaciones y críticas de expertos
Jason Houser, exfuncionario del DHS durante las administraciones de Obama y Biden, cuestionó la relación directa entre más agentes de ICE y una mayor seguridad pública. “ICE ahora tiene una enorme cantidad de dinero, pero ¿cuál es la amenaza real para la seguridad? Muchos de los arrestados no son criminales ni tienen órdenes de deportación”, afirmó Houser a NBC News. Asimismo, datos internos de ICE revelaron que solo el 8% de los detenidos desde que Trump asumió el cargo tienen condenas por crímenes violentos, lo que pone en duda el enfoque en “los peores criminales”.
Otro punto de preocupación es el impacto en otras agencias de seguridad. La campaña de reclutamiento de ICE ha sido criticada por intentar atraer a oficiales de policía locales y agentes de otras entidades federales, como el FBI y el Servicio de Alguaciles. Jonathan Thompson, director de la Asociación Nacional de Sheriffs, calificó estas tácticas como “un mal juicio” que podría erosionar las relaciones entre ICE y las fuerzas locales. Además, la reasignación de personal de agencias como FEMA durante la temporada de huracanes para apoyar a ICE ha generado críticas por desviar recursos de otras prioridades críticas.
Un dilema ético y social
Organizaciones de derechos civiles han denunciado las tácticas de ICE, que incluyen redadas a gran escala en lugares de trabajo y arrestos en tribunales y citas rutinarias. Videos de agentes enmascarados deteniendo a inmigrantes han circulado ampliamente, generando indignación entre comunidades de inmigrantes y defensores de los derechos humanos, quienes acusan a la agencia de violar el debido proceso y de enfocarse en personas sin antecedentes criminales.
Kathleen Bush-Joseph, analista del Migration Policy Institute, señaló que “arrestar a personas que no representan una amenaza para la seguridad pública, en un contexto de recursos limitados, significa menos recursos para priorizar a quienes sí son una amenaza”. Esta crítica resuena con los datos que muestran que casi la mitad de las personas en custodia de ICE no han sido condenadas ni acusadas de ningún delito.
Por otro lado, la narrativa del DHS, respaldada por declaraciones de McLaughlin, insiste en que “cualquier afirmación de que las personas son blanco de ICE por el color de su piel es categóricamente falsa”. Según McLaughlin, los objetivos de ICE son aquellos que “están en el país ilegalmente”, y la campaña ha atraído a más de 100,000 solicitantes “entusiastas” por trabajar con Trump para deportar a “asesinos, pandilleros y otros criminales violentos”.

