EN PORTADA: ALTO EL FUEGO

El genocidio ha dejado Gaza en ruinas: hambruna declarada, infraestructura destruida y 2.1 millones que necesitan ayuda urgente.
Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, agradece la “extraordinaria” ayuda de Trump en el alto el fuego en Gaza.
Foto: EFE

El Gobierno de Israel aprueba la resolución de alto el fuego en Gaza. 

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ALTO EL FUEGO

El Gobierno de Israel ha aprobado la resolución de alto el fuego en Gaza, activando de inmediato la primera fase del plan mediado por el presidente Donald Trump. Esta decisión, tomada en una reunión del gabinete, pone fin temporal a dos años de genocidio que han devastado el enclave palestino, cobrando más de 237.000 vidas, en su mayoría mujeres y niños, según datos del Ministerio de Salud palestino y la ONU. El acuerdo incluye la liberación de todos los rehenes vivos retenidos por Hamas —al menos 20— y los restos de los fallecidos, a cambio de 250 prisioneros palestinos condenados a cadena perpetua y 1.700 detenidos desde octubre de 2023.

La aprobación israelí, confirmada por la Oficina del Primer Ministro, entra en vigor inmediatamente, aunque persisten dudas sobre si las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han recibido la orden de cesar operaciones. Dos funcionarios israelíes anónimos indicaron a CNN que el cese es efectivo, pero los bombardeos continuaron hasta horas antes, matando al menos 30 personas desde el anuncio inicial, según el director del Hospital Al-Shifa, Dr. Mohammed Abu Salmiya. Imágenes de la Defensa Civil de Gaza muestran rescatistas extrayendo cuerpos de escombros en Al-Sabra, con niños heridos gritando entre el polvo.

El rol clave de Trump y sus enviados

Trump, quien aseguró personalmente a mediadores árabes su compromiso como garante del plan de 20 puntos, celebró el acuerdo como un “momento histórico”. En llamadas espontáneas con interlocutores, enfatizó su respaldo a cada aspecto, superando la desconfianza entre Israel y Hamas. Su yerno Jared Kushner y el enviado Steve Witkoff elogiaron las “decisiones difíciles” de Benjamin Netanyahu, argumentando que la presión israelí forzó a Hamas a ceder. 

Durante la reunión del gabinete, Witkoff compartió una anécdota personal sobre perdón —relatando la muerte de su hijo por sobredosis— en respuesta al ministro ultraderechista Itamar Ben Gvir, quien rechazó la liberación de “terroristas” y votó en contra, amenazando con derrocar la coalición si Hamas no es desmantelado.

A pesar de la oposición de Ben Gvir y Bezalel Smotrich, Netanyahu aseguró mayoría con su partido Likud. Fuentes israelíes destacan que no se liberarán “figuras simbólicas” como Marwan Barghouti, y EE.UU. enviará 200 soldados para supervisar la implementación junto a fuerzas de Egipto, Qatar, Turquía y Emiratos Árabes Unidos, sin ingresar a Gaza.

De la devastación a la esperanza en Gaza

El genocidio ha dejado Gaza en ruinas: hambruna declarada, infraestructura destruida y 2.1 millones de personas necesitando ayuda alimentaria, según el coordinador de la ONU, Tom Fletcher. Unas 170.000 toneladas métricas de suministros esperan envío, con objetivos de 400-600 camiones diarios iniciales, incluyendo combustible, gas para cocinar y tiendas para el invierno. La UNRWA, con reservas para tres meses, planea restaurar salud, agua y educación para 700.000 niños.

Palestinos como Hadil Abu Zaid, desplazado nueve veces, expresan “sentimientos encontrados”: alivio por el fin del “miedo, tristeza y hambre”, pero trauma profundo. “He sobrevivido físicamente, pero emocionalmente tomará años”, dijo a Medical Aid for Palestinians. En Khan Younis, multitudes celebraron con cánticos: “Todo Gaza está feliz”, pero advertencias de la Defensa Civil urgen cautela ante movimientos israelíes pendientes.

Rehenes liberados como Keith Siegel comparten escepticismo: “Siento alegría, pero contengo la respiración”. Familias como la de Omri Miran, secuestrado ante sus hijas, evitan ilusiones prematuras. Rotem Cooper, hijo de un rehén fallecido, siente “alegría” por el retorno de cuerpos, pero critica al Gobierno israelí por las demoras.

La fragilidad del acuerdo para Gaza

Líderes mundiales aplaudieron: el presidente finlandés Alexander Stubb lo llamó “histórico”; el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a un “camino hacia dos Estados”; y Erdoğan de Turquía prometió supervisión. Irán respaldó esfuerzos contra el “genocidio”, exigiendo cumplimiento israelí. En Israel, el shekel y acciones subieron, reflejando optimismo económico.

Expertos como Firas Maksad del Eurasia Group advierten fragilidad: “Trump debe mantener presión para fases subsiguientes, como desarme de Hamas”. Jonathan Panikoff del Atlantic Council destaca incertidumbres en gobernanza y retirada. Amnistía Internacional lo tilda de “cruelmente retrasado”, sin justicia por crímenes.

El plan marca un “punto de inflexión”, pero con explosiones persistentes y listas de prisioneros en negociación, su éxito depende de la implementación. Trump evita detalles sobre un Estado palestino, enfocándose en reconstrucción: “Vamos a crear algo habitable”. Mientras Gaza respira, el mundo observa si este alto el fuego silencia permanentemente el horror.

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