El gobernador de Texas, Greg Abbott, aseguró que la amenaza de arrestar a los legisladores demócratas que abandonaron el estado para frenar una votación clave no solo sigue en pie, sino que podría extenderse durante “literalmente años”. Así lo advirtió este domingo 10 de agosto en una entrevista televisiva, intensificando aún más el enfrentamiento político que mantiene paralizada la legislatura estatal.
El grupo de alrededor de 50 legisladores demócratas se marchó hace una semana de Texas con el objetivo de impedir el quórum necesario para votar un nuevo mapa electoral, impulsado por el presidente Donald Trump y respaldado por Abbott. La propuesta busca redibujar los distritos legislativos del estado, otorgando cinco nuevos escaños a los republicanos en la Cámara de Representantes.
Abbott insiste en el arresto si regresan al estado
En declaraciones a Fox News Sunday, Abbott fue claro: “Si vuelven al estado de Texas, los arrestarán y los llevarán al Capitolio. Si quieren evadir el arresto, tendrán que permanecer fuera del estado por años, literalmente”. Además, sostuvo que la medida es legal, ya que —según argumentó— los legisladores están incumpliendo su deber constitucional al evitar la votación.
El gobernador tiene la facultad de convocar sesiones extraordinarias cada 30 días, y aseguró que lo seguirá haciendo hasta lograr su objetivo. “Tan pronto como una sesión termina, llamaré a otra, luego a otra, después a otra y entonces a otra”, señaló, dejando claro que no piensa ceder ante el boicot demócrata.
¿Qué busca el nuevo mapa electoral?
El plan de redistribución de distritos ha sido una de las prioridades del Partido Republicano a nivel nacional, de cara a las elecciones de medio término de 2026. En Texas, la propuesta presentada busca redibujar las líneas electorales tras el censo, añadiendo cinco escaños a los republicanos, lo que reforzaría su control en la Cámara Baja, actualmente con una mayoría ajustada de 219 a 212.
Aunque los cambios responden, en parte, al crecimiento poblacional del estado, líderes demócratas han denunciado que el rediseño tiene motivaciones políticas y busca diluir el poder de las minorías urbanas, sobre todo en áreas como Dallas, Houston y Austin, donde el voto progresista ha ganado fuerza en los últimos años.
Paxton pide expulsar a legisladores
En paralelo, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, presentó el viernes pasado una solicitud ante la Corte Suprema del estado para expulsar formalmente a 13 legisladores de la Cámara estatal. La petición fue interpretada como una forma de presión política, pero también como una señal de que el conflicto se está trasladando al plano judicial.
Paxton justificó la solicitud señalando que los legisladores “han traicionado su juramento” y “bloquean el trabajo legislativo”, lo que —a su juicio— representa una violación directa a la Constitución estatal.
Demócratas resisten desde otros estados
Los legisladores demócratas permanecen fuera de Texas y han buscado refugio en estados controlados por gobernadores de su mismo partido, como Illinois y Nueva York. Ambos estados han confirmado públicamente que no extraditarán ni facilitarán el arresto de los legisladores, al considerar que la acción de Abbott es “un intento autoritario de silenciar el voto”.
No obstante, el conflicto amenaza con escalar aún más luego de que el FBI aceptara colaborar con autoridades texanas en la localización de los congresistas, según confirmaron fuentes oficiales. Aunque no está claro si se trata de una participación formal o de una asistencia limitada, la intervención federal ha generado fuertes reacciones en Washington.









