Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, desató una polémica al calificar como “estúpidos hippies blancos” a los manifestantes que rechazan el despliegue masivo de la Guardia Nacional y agentes federales en Washington D.C. Durante una visita el miércoles a Union Station, Miller, acompañado por el vicepresidente JD Vance y el secretario de Defensa Pete Hegseth, defendió la estrategia del presidente Donald Trump para combatir la criminalidad en la capital. La intervención, que incluye más de 2,000 efectivos y ha resultado en 630 arrestos desde el 7 de agosto, ha generado rechazo entre los residentes, con un 79% oponiéndose a la federalización de la policía local, según una encuesta de Washington Post-Schar School.
Miller arremete contra manifestantes
En un evento en Union Station, donde entregó hamburguesas de Shake Shack a las tropas, Miller criticó duramente a los manifestantes que coreaban “¡Liberen D.C.!” desde el vestíbulo. “No vamos a permitir que los comunistas destruyan una gran ciudad estadounidense, mucho menos la capital”, afirmó. Luego, dirigiéndose a los reporteros, añadió: “Todos estos manifestantes que han visto, estos hippies blancos de avanzada edad, no son parte de la ciudad y nunca lo han sido. Tienen más de 90 años y deberían irse a casa a tomar una siesta”. Miller también señaló que la mayoría de los residentes de D.C. son afroamericanos y que Trump está “arreglando” la falta de seguridad para ellos.
Por ejemplo, la Casa Blanca reportó que, desde el inicio de la operación el 7 de agosto, se han confiscado 86 armas ilegales, incluyendo 10 en un solo día, según la fiscal general Pam Bondi. Sin embargo, las palabras de Miller, que calificó a los manifestantes de “comunistas” y “desconectados” de la ciudad, han avivado las tensiones en una capital donde el 71% de los votantes rechazó a Trump en 2024, según el Consejo Electoral de D.C.
La intervención federal en D.C.
El 11 de agosto, Trump invocó la Sección 740 del Acta de Autonomía de D.C. para asumir el control de la policía local por 30 días, citando una “emergencia” por los altos índices de criminalidad. Seis estados republicanos—Virginia Occidental, Carolina del Sur, Ohio, Misisipi, Luisiana y Tennessee—han enviado tropas de la Guardia Nacional, elevando el total a más de 2,000 efectivos, según el Departamento de Seguridad Nacional. La secretaria de prensa Karoline Leavitt afirmó que el objetivo es “proteger a ciudadanos inocentes” y que “no habrá refugio para delincuentes violentos”.
Sin embargo, la intervención ha generado críticas. Una encuesta de Washington Post-Schar School reveló que el 65% de los residentes no cree que las medidas de Trump hagan la ciudad más segura. Grupos como Free DC, que aboga por la autonomía de la capital, han liderado protestas, argumentando que la federalización viola los derechos de los ciudadanos. Incidentes como el choque de un Humvee de la Guardia Nacional contra un vehículo civil el jueves, que dejó heridas leves, han intensificado las preocupaciones sobre la militarización.
Reacciones a las declaraciones de Miller
Las palabras de Miller han sido ampliamente condenadas. La alcaldesa Muriel Bowser calificó la intervención como una “afrenta” a la autonomía de D.C., mientras que la congresista Eleanor Holmes Norton exigió que el Congreso investigue el uso de fondos federales en la operación. Activistas, como el grupo DC Justice Lab, han acusado a Miller de usar un lenguaje racista y divisivo, señalando que los manifestantes son diversos y no solo “hippies blancos”. Según la Oficina del Censo, el 46% de los residentes de D.C. son afroamericanos, un dato que contradice la afirmación de Miller sobre la demografía mayoritaria.
Además, el senador demócrata Chris Murphy criticó la retórica de la administración, afirmando que “deshumanizar a los opositores no resuelve el crimen”. En Columbia Heights, residentes abuchearon a agentes federales, mostrando su apoyo a las protestas. La ACLU advirtió que la presencia de ICE en los operativos, con 24 arrestos de inmigrantes en un día, podría generar perfiles raciales en una ciudad donde el 13% de la población es inmigrante.
Un debate polarizado
La estrategia de Trump, respaldada por Miller, busca proyectar una imagen de mano dura contra el crimen, un tema clave de su campaña. JD Vance afirmó que los delitos violentos han disminuido un 35% en nueve días, aunque el Departamento de Justicia aún no ha publicado datos que lo confirmen. Mientras tanto, los residentes reportan un aumento en la tensión, con campamentos de personas sin hogar desmantelados en áreas como McPherson Square, según el Washington Post.
Pese a todo, la administración planea solicitar al Congreso una extensión del control federal. Mientras las protestas continúan, con cánticos de “¡Liberen D.C.!” resonando en Union Station, la capital enfrenta un futuro incierto, atrapada entre la promesa de seguridad de Trump y las demandas de autonomía de sus ciudadanos.
