Secretario de Salud de EE.UU. suspende 500 millones para vacunas
EFE

El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert Kennedy Jr., anunció el martes la cancelación de 22 proyectos de desarrollo de vacunas de ARN mensajero financiados por la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (BARDA), con un valor total de 550 millones de dólares. La decisión, que ha generado controversia, refleja una reorientación en la política de salud pública de la administración del presidente Donald Trump.

Una decisión basada en cuestionamientos científicos

En un comunicado, Kennedy justificó la medida afirmando que las vacunas de ARNm no son suficientemente efectivas contra infecciones respiratorias como el COVID-19 y la influenza. “Revisamos la ciencia y escuchamos a los expertos. Los datos muestran que estas vacunas no protegen eficazmente, por lo que estamos redirigiendo los fondos a plataformas más seguras y amplias”, explicó. Aunque no detalló cuáles serán estas nuevas plataformas, aseguró que mantendrán su eficacia frente a las mutaciones virales.

Por su parte, la cancelación afecta a gigantes farmacéuticos como Moderna, Pfizer y Sanofi, incluyendo un proyecto de Moderna para una vacuna contra el H5N1 basada en ARNm. Otros contratos con empresas como Luminary, ModeX, Seqirus, AstraZeneca y HDT Bio también enfrentarán recortes o reestructuraciones, especialmente aquellos relacionados con el Departamento de Defensa.

Impacto en la industria farmacéutica

La decisión ha generado críticas entre expertos en salud, quienes destacan que las vacunas de ARNm, como las desarrolladas por Pfizer-BioNTech y Moderna, salvaron millones de vidas durante la pandemia. Estas vacunas, respaldadas por décadas de investigación, llevaron a Katalin Karikó y Drew Weissman a recibir el Premio Nobel de Medicina en 2023 y el Premio Princesa de Asturias, entre otros reconocimientos. Sin embargo, Kennedy, un conocido crítico de las vacunas, ha defendido la reorientación de los fondos hacia tecnologías alternativas, aunque algunos contratos avanzados de ARNm continuarán debido a la inversión previa de los contribuyentes.

Además, la reestructuración incluye la reducción de colaboraciones con el programa conjunto del Departamento de Defensa, lo que podría retrasar proyectos de vacunas basadas en ácidos nucleicos. Kennedy insistió en que su departamento sigue apoyando “vacunas seguras y eficaces”, pero priorizará soluciones que considera más confiables.

Cambios controvertidos en la política de salud

La medida se suma a decisiones previas de Kennedy que han generado debate, como el despido en junio de los 17 miembros del comité asesor de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sobre vacunación infantil. Según el secretario, esta acción buscaba restaurar la confianza pública en las vacunas, aunque expertos la calificaron como un retroceso en la política sanitaria basada en evidencia.

Por otro lado, la cancelación de los fondos de BARDA podría afectar la preparación de Estados Unidos para futuras pandemias. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las vacunas de ARNm redujeron significativamente las hospitalizaciones y muertes por COVID-19, con un estimado de 14.4 millones de vidas salvadas en 2021. La tecnología de ARNm también ha mostrado potencial para abordar otras enfermedades, como el cáncer y el VIH, lo que hace que la decisión sea particularmente polémica.

Reacciones y perspectivas

La comunidad científica ha expresado preocupación por el impacto a largo plazo de esta reorientación. Organizaciones como la Asociación Médica Estadounidense han instado al gobierno a reconsiderar, argumentando que el ARNm ha demostrado ser una herramienta segura y efectiva. Mientras tanto, la administración Trump, a través de Kennedy, parece enfocada en explorar alternativas, aunque no se han especificado detalles sobre las nuevas plataformas de inversión.

En el contexto político actual, la decisión podría resonar con sectores escépticos de las vacunas, un grupo que ha crecido desde la pandemia. Una encuesta reciente mostró que el 28% de los estadounidenses duda de la seguridad de las vacunas de ARNm, un aumento significativo desde 2020. Sin embargo, el 65% de la población aún apoya su uso, según datos del Pew Research Center.

Por ahora, el Departamento de Salud y Servicios Humanos está revisando los contratos restantes para determinar cuáles continuarán. Mientras tanto, la industria farmacéutica enfrenta un futuro incierto, con posibles retrasos en proyectos clave y un cambio en el enfoque de la investigación biomédica en el país.

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