El sábado pasado, al menos 15 personas fueron arrestadas frente a la instalación de ICE en Broadview, a las afueras de Chicago, en una jornada de alta tensión. Decenas de manifestantes se reunieron cerca de la intersección de 25th Avenue y Harvard Street para expresar su rechazo a la campaña de detenciones federales llamada “Operation Midway Blitz”. La protesta atrajo a residentes de Bolingbrook, Maywood y otras zonas del área metropolitana de Chicago.
Entre los asistentes estaba Alexis Garcia, quien describió una mezcla de emociones: tristeza, ira y un resquicio de esperanza. Garcia explicó que llevó a su padre por primera vez a Broadview para mostrarle la realidad que viven muchas familias inmigrantes en Chicago. Con voz firme, compartió la importancia de informar a sus seres queridos sobre las acciones de ICE y su impacto en la comunidad.
Acción policial y detenciones
Al caer la tarde, la Policía Estatal de Illinois intervino para dispersar a los manifestantes. Hizo valer la orden ejecutiva firmada por la alcaldesa de Broadview que limita las protestas entre las 9 a.m. y las 6 p.m. Dr. Alli Muhammad, líder nacional del Revolutionary Black Panther Party, criticó la medida calificándola de restrictiva y aseguró que presentarían un “cease and desist” para anular la cuarentena impuesta a las manifestaciones.
La intervención dejó un saldo de 15 arrestos, todos vinculados a cargos de desobediencia civil y violación de la orden de toque de queda local. Los detenidos fueron trasladados a la comisaría de Broadview, donde pasaron varias horas antes de ser liberados bajo fianza. Las autoridades de ICE permanecieron al margen del operativo y no realizaron detenciones adicionales dentro de la instalación.
Reacción comunitaria y liderazgos
Durante la mañana, líderes religiosos marcharon desde la iglesia St. Eulalia en Maywood hasta la sede de ICE en Broadview en una procesión eucarística. Los fieles oraron por los detenidos y solicitaron permiso para entregar comunión a quienes estaban dentro del centro de procesamiento, pero las autoridades negaron el acceso.
El senador demócrata Dick Durbin acompañó a los representantes religiosos en un servicio en la iglesia antes de unirse a la marcha. En sus palabras, Durbin afirmó que la tolerancia y la unidad definen a Chicago, y enfatizó que Estados Unidos debe rechazar el miedo y el odio en su política migratoria. La declaración resonó entre los manifestantes, que corearon consignas contra ICE y solicitaron una reforma humanitaria al sistema de inmigración.

Mientras tanto, organizaciones comunitarias en Chicago iniciaron una campaña de recaudación de fondos para apoyar a los arrestados y cubrir gastos legales. Grupos de voluntarios recogen ropa de abrigo y alimentos para familias afectadas por las detenciones de la operación federal. En redes sociales, se convoca a una nueva manifestación la próxima semana frente a la oficina del alcalde de Broadview, exigiendo el fin del toque de queda y mayor protección para las personas vulnerables bajo custodia de ICE.
La protesta y sus consecuencias reflejan las tensiones crecientes en Chicago ante las políticas migratorias federales. Las autoridades locales, encabezadas por la alcaldesa de Broadview, se preparan para eventuales impugnaciones judiciales al reglamento de toque de queda. Por su parte, activistas prometen mantener la movilización y buscar instancias legales para frenar las acciones de ICE en el área metropolitana de Chicago.









