Luisiana enfrenta una crisis sanitaria tras un aumento sin precedentes de infecciones por Vibrio vulnificus, conocida como la bacteria “come carne”. En 2025, el estado reporta 34 casos y seis muertes, la cifra más alta en una década, según el Departamento de Salud de Luisiana. Las autoridades han emitido alertas urgentes para que los residentes eviten el consumo de mariscos crudos y el contacto con aguas costeras si tienen heridas abiertas. El brote, que ha generado preocupación en la región del Golfo, subraya los riesgos de esta bacteria mortal, que puede causar desde diarrea hasta complicaciones graves como septicemia.
Un brote histórico en la costa del Golfo
El Departamento de Salud de Luisiana confirmó que los casos de Vibrio vulnificus en 2025 superan con creces el promedio anual de siete infecciones y una muerte registrado en la última década. De los 34 casos reportados hasta el 28 de agosto, todos los pacientes requirieron hospitalización, y seis fallecieron. Las dos muertes más recientes están vinculadas al consumo de ostras contaminadas, servidas en restaurantes de Luisiana y Florida. “Estamos viendo un aumento alarmante”, señaló un portavoz de salud estatal, instando a la población a tomar precauciones inmediatas.
Por ejemplo, el 75% de los casos en Luisiana están relacionados con heridas expuestas a aguas costeras salobres, mientras que el resto se atribuye a la ingesta de mariscos crudos, especialmente ostras, según datos estatales. La bacteria prospera en aguas cálidas entre mayo y octubre, lo que coincide con la temporada de verano y huracanes.
¿Qué es la bacteria “come carne”?
Vibrio vulnificus es una bacteria que habita de forma natural en aguas salobres y cálidas, como las de la costa del Golfo. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), puede infectar a las personas a través de heridas abiertas en contacto con agua de mar o por consumir mariscos crudos o poco cocidos, particularmente ostras. Aunque muchos casos provocan síntomas gastrointestinales como diarrea, vómitos y fiebre, las infecciones graves pueden derivar en necrotizante fascitis, una condición que destruye tejidos y puede requerir amputaciones. Aproximadamente uno de cada cinco infectados muere, a veces en 48 horas.
Además, las personas con sistemas inmunitarios debilitados, enfermedades hepáticas, diabetes o cáncer enfrentan un riesgo hasta 80 veces mayor de complicaciones fatales, según estudios recientes. En Luisiana, donde el consumo de ostras es parte de la cultura culinaria, las autoridades advierten que no es posible detectar la bacteria a simple vista.
Impacto de los huracanes y el cambio climático
El aumento de casos en 2025 se relaciona con factores ambientales, especialmente tras huracanes como Helene y Milton en 2024, que inundaron áreas costeras con aguas salobres, creando condiciones ideales para la bacteria. Un experto de la Universidad de Florida señaló que las temperaturas oceánicas más cálidas, impulsadas por el cambio climático, están extendiendo la presencia de Vibrio vulnificus hacia el norte, con casos reportados incluso en Massachusetts. En Florida, se han confirmado 23 casos y cinco muertes este año, una cifra dentro del promedio histórico, pero con un aumento reciente.
Pese a todo, los expertos enfatizan que las infecciones siguen siendo raras, con un estimado de 150 a 200 casos anuales en EE.UU. Sin embargo, la alta tasa de mortalidad subraya la necesidad de vigilancia.
Cómo protegerse de la bacteria
Las autoridades sanitarias recomiendan medidas simples para reducir riesgos. Evite nadar en aguas salobres con heridas abiertas o cúbralas con vendajes impermeables. Cocine completamente los mariscos: hierva las ostras con concha durante cinco minutos adicionales tras abrirse o fríalas a 375 °F durante al menos 10 minutos. Lave las manos tras manipular mariscos crudos y evite la contaminación cruzada con alimentos cocidos. Si presenta síntomas como fiebre, ampollas en la piel o dolor intenso tras la exposición, busque atención médica de inmediato llamando al 1-800-232-4636. Las autoridades de Luisiana continuarán monitoreando el brote mientras instan a la precaución durante la temporada alta.
