En un discurso contundente ante cientos de altos mandos militares en la Base del Cuerpo de Marines de Quantico, Virginia, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, llamó hoy a restaurar el “estándar masculino” en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Su mensaje criticó las políticas de diversidad. Enfatizó la necesidad de eliminar lo que llamó “delirios de género”. También mencionó “bajos estándares” que incluyen a personas con sobrepeso en roles de combate.
Hegseth es un veterano de combate. También fue presentador en Fox News. Pidió a los generales y almirantes que digan no a la “cultura woke” en el Departamento de Defensa. “A los generales y almirantes se les dijo que las mujeres y los hombres son iguales. También se les dijo que los hombres que se creen mujeres son normales.” Se les dijo que necesitamos una flota verde y tanques eléctricos”, declaró el secretario, refiriéndose a directivas previas de administraciones pasadas. Además, subrayó que su labor es identificar a aquellos líderes comprometidos con agendas divisivas, incapaces de adaptarse a un “Departamento de Guerra” enfocado en la meritocracia.
El evento, convocado de manera inesperada la semana pasada, reunió a más de 800 oficiales de alto rango procedentes de todo el mundo. Esta reunión inusual, que incluyó al presidente Donald Trump, busca alinear al mando militar con la visión de la administración actual. Pese a la tradición de neutralidad partidista en las Fuerzas Armadas, el tono del discurso de Hegseth rompió con esa norma, generando murmullos entre la audiencia.
Renuncia o alineación: Hegseth desafía a los mandos
Más temprano, Hegseth no escatimó palabras al presionar a los oficiales disidentes. “Hagan lo correcto y renuncien si no están de acuerdo con mis opiniones sobre la diversidad en el Ejército. Esto incluye el mandato de vacunación contra el covid-19 y las críticas a las personas transgénero”, afirmó. El secretario explicó los recientes despidos de más de una docena de líderes militares. Muchos de ellos son mujeres y personas de color. Esto incluye al general Charles Q. Brown Jr. Él fue presidente del Estado Mayor Conjunto. También incluye a la almirante Lisa Franchetti. Ella es la primera mujer al mando de la Marina.
Estos cambios son parte de una purga que comenzó en febrero. En ese mes, Hegseth envió un memorando. Este memorando pausó el reclutamiento de personas con historial de disforia de género. También detuvo los tratamientos de afirmación de género para miembros transgénero en servicio activo. “Esfuerzos para dividir a nuestras tropas por líneas de identidad debilitan nuestra fuerza y nos hacen vulnerables”, escribió en ese documento, que afectó a miles de uniformados. Por lo tanto, el Departamento de Defensa prioriza ahora “estándares uniformes, neutrales al sexo” en pruebas físicas y promociones basadas en mérito.
Hegseth también anunció una revisión completa de las definiciones de “liderazgo tóxico, acoso y novatadas” para empoderar a los comandantes en la aplicación de normas estrictas. “Mantener altos estándares no es tóxico; promover gente por cuotas de género o raza sí lo es”, insistió. Sin embargo, estas medidas han generado controversia, con defensores de los derechos LGBTQ+ argumentando que socavan la cohesión y la preparación real de las tropas.
Trump respalda: Ciudades ‘peligrosas’ como campos de entrenamiento
El presidente Trump, quien se unió al evento tras partir de la Casa Blanca, respaldó plenamente el enfoque de su secretario. “Le dije a Pete que deberíamos usar algunas de estas ciudades peligrosas para entrenar a nuestro ejército”, dijo Trump. Se refería a ciudades gobernadas por demócratas, como Chicago y Los Ángeles. Como parte de su intervención de 71 minutos, el mandatario aseguró que “iremos a Chicago muy pronto”, extendiendo despliegues recientes de la Guardia Nacional y Marines en áreas urbanas para combatir el crimen.
Trump, que ya ha enviado tropas a Portland y Memphis para apoyar operaciones contra “terroristas domésticos”, celebró el uso de las Fuerzas Armadas en misiones internas. “El mundo está viendo cómo acabamos con el crimen enviando tropas a varias ciudades”, enfatizó, pasando de temas militares a amenazas externas como el narcotráfico en el Caribe y organizaciones criminales que califica de terroristas. Además, el presidente repitió críticas a la “izquierda radical” y a líderes como Joe Biden, saltando entre anécdotas sin conexión aparente con la audiencia.
Antes de llegar a Quantico, Trump había advertido en la Casa Blanca sobre despidos inmediatos. “Si no les gusta lo que digo, pueden salir de la habitación, porque ahí se va su rango y su futuro”, bromeó ante los oficiales, repitiendo una amenaza que Hegseth ya había afianzado en su discurso. En consecuencia, esta retórica ha intensificado el debate sobre la politización del ejército, con demócratas cuestionando si tales intervenciones erosionan la independencia de los mandos.
Críticas a la oposición y saltos temáticos en el discurso
Durante su alocución, Trump entregó uno de sus típicos discursos acelerados, salpicado de bromas y repeticiones. Pasó de elogiar sus políticas de seguridad fronteriza a atacar a los medios y demócratas, sin transiciones suaves. “Hablemos de enemigos internos y externos, de ataques a embarcaciones en el Caribe, de la izquierda radical”, divagó, conectando vagamente con la cúpula militar presente.
Pese a todo, el presidente defendió el aumento en el gasto militar y la promoción basada en mérito, alineándose con la agenda de Hegseth. “Por fin alguien hace algo por el esprit de corps”, comentó Trump, refiriéndose al ethos guerrero que ambos promueven. Sin embargo, la mención al “N-word” para describir amenazas nucleares generó risas incómodas entre los asistentes, destacando el estilo irreverente del mandatario.
El encuentro en Quantico, que duró varias horas, subraya la transformación radical del Pentágono bajo esta administración. Hegseth ha eliminado comités como el Consejo Asesor de Defensa sobre Mujeres en el Servicio, creado en 1951, por considerarlo promotor de una “agenda feminista divisiva”. Además, ha restaurado pruebas físicas anuales de aptitud física y peso, exigiendo que cada miembro pase dos evaluaciones al año para mantener el “estándar masculino” que, según él, asegura la letalidad en combate.
Estas reformas, que incluyen rechazar reclutas transgénero y pausar cuidados de salud afirmativos, buscan revertir lo que Hegseth llama “décadas de decadencia woke”. Críticos, como la Human Rights Campaign, advierten que tales políticas discriminan y agravan la crisis de reclutamiento, con el Ejército reportando caídas del 15% en inscripciones este año. Por lo tanto, el Departamento de Guerra –renombrado por orden ejecutiva– prioriza la preparación para conflictos globales, desde China hasta Irán, mientras integra misiones domésticas contra el crimen organizado.
El eco de estas declaraciones resuena en un momento tenso, con el cierre parcial del gobierno acechando a medianoche. Trump culpó a los demócratas por el impasse presupuestario, prometiendo que no cederá en fondos para defensa. Mientras tanto, los mandos militares asienten en silencio, navegando entre lealtad y tradición en un Pentágono en plena reestructuración.
