Trump quiere renombrar su ley fiscal
EFE

El presidente Donald Trump anunció el 26 de agosto de 2025 que busca renombrar la ley One Big Beautiful Bill como un “recorte de impuestos masivo para la clase media” para destacar su impacto en los estadounidenses. La legislación, firmada el 4 de julio, evitó un aumento de impuestos de 4 billones de dólares al hacer permanentes los recortes fiscales de 2017. Con las elecciones intermedias de 2026 en el horizonte, los republicanos están trabajando para convencer a los votantes de los beneficios de esta ley, que incluye exenciones fiscales y medidas de seguridad, aunque enfrenta críticas por recortes a programas sociales.

Un nuevo nombre para una ley ambiciosa

Durante una reunión de gabinete, Trump expresó su deseo de simplificar el mensaje de la ley. “No voy a usar el término ‘grande, grande, hermoso’. Fue útil para su aprobación, pero no explica de qué se trata”, afirmó. Según el presidente, la legislación es un “recorte de impuestos masivo” que beneficia a la clase media, protege empleos y elimina impuestos sobre propinas, horas extras y Seguridad Social. La ley, según el Consejo de Asesores Económicos, generará un ahorro promedio de 3,752 dólares por contribuyente en 2026, con familias de ingresos medios ganando entre 30,000 y 80,000 dólares viendo una reducción fiscal del 15%.

Por ejemplo, la exención de impuestos sobre propinas beneficia a 8.5 millones de trabajadores en industrias como la hostelería, con un ahorro estimado de 1,300 dólares por persona, según el Comité de Medios y Arbitrios. Sin embargo, los beneficios no se sentirán plenamente hasta que los contribuyentes presenten sus declaraciones en 2026, lo que complica los esfuerzos republicanos para promocionar la ley este verano.

Beneficios fiscales y controversias

La pieza central de la ley es la extensión permanente de los recortes fiscales de 2017, que habrían expirado en diciembre de 2025. Estos incluyen tasas impositivas más bajas y una deducción estándar casi duplicada, ahora en 15,750 dólares para solteros y 31,500 dólares para parejas casadas. Además, la ley introduce deducciones temporales hasta 2028, como una de 6,000 dólares para mayores de 65 años y 10,000 dólares para intereses de préstamos de autos fabricados en EE.UU. El crédito fiscal por hijos se incrementó a 2,200 dólares, beneficiando a 40 millones de familias, según la Casa Blanca.

Pese a todo, la legislación ha generado críticas. La Oficina de Presupuesto del Congreso estima que añadirá 3.3 billones de dólares al déficit en una década, con recortes de 1.2 billones a programas como Medicaid y SNAP. Estas medidas podrían dejar a 15 millones sin cobertura médica y aumentar la inseguridad alimentaria, según el Centro para el Progreso Americano. Los recortes a Medicaid incluyen requisitos de trabajo y copagos para beneficiarios de bajos ingresos, lo que ha alarmado a defensores de la salud.

Seguridad y energía en la agenda

La ley también financia prioridades de la administración Trump, como 46.5 billones de dólares para completar el muro fronterizo y 30 billones para contratar 10,000 agentes de ICE y 3,000 de la Patrulla Fronteriza. En el sector energético, elimina créditos fiscales para vehículos eléctricos y energías renovables, introduciendo incentivos para la producción de carbón y petróleo, con una inversión de 9 billones en seguridad ártica, según la Casa Blanca. Estas medidas buscan reforzar la soberanía energética, pero han generado críticas de ambientalistas, quienes estiman que podrían aumentar las emisiones de carbono en un 5% para 2030.

Por su parte, la ley crea los “Trump Accounts”, cuentas de ahorro para recién nacidos con una contribución federal inicial de 1,000 dólares, que permiten aportes anuales de hasta 5,000 dólares hasta los 18 años. Esta medida, según el Departamento del Tesoro, busca fomentar la seguridad financiera a largo plazo, aunque su impacto será limitado para familias de bajos ingresos.

Un debate político en marcha

La aprobación de la ley no estuvo exenta de tensiones. En la Cámara, los representantes Brian Fitzpatrick y Thomas Massie votaron en contra, mientras que en el Senado, el vicepresidente JD Vance rompió un empate de 51-50. Senadores como Susan Collins y Thom Tillis expresaron preocupaciones por los recortes a Medicaid, logrando un fondo de 50 billones para hospitales rurales.

En consecuencia, los republicanos están usando el receso de agosto para destacar los beneficios fiscales, como el aumento de salarios de hasta 7,200 dólares para trabajadores, según el Comité de Medios y Arbitrios. Sin embargo, encuestas como la del Centro AP-NORC muestran que el 60% de los estadounidenses creen que la ley favorece a los más ricos, lo que plantea un desafío para los republicanos de cara a 2026.

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