Así avanza el incendio que amenaza al norte de Los Ángeles

incendio que amenaza al norte de Los Ángeles
EFE

Un incendio forestal desatado el jueves en las montañas al norte de Los Ángeles ha obligado a miles de personas a evacuar, mientras las llamas avanzan sin control, alimentadas por el calor extremo y la vegetación seca. Conocido como el incendio Canyon, este siniestro ha puesto en alerta a los condados de Los Ángeles y Ventura, en un contexto de condiciones climáticas extremas que agravan el riesgo en California.

Un incendio de rápida expansión

El incendio Canyon comenzó alrededor de las 13:30 horas cerca del lago Piru, en el Bosque Nacional Los Padres, y en solo cinco horas arrasó más de 2,300 hectáreas, según el Departamento de Bomberos de Ventura. Para la noche del jueves, las llamas seguían sin contención, avanzando hacia el este en un terreno empinado y accidentado. Andrew Dowd, portavoz de los bomberos, describió la situación como “muy dinámica” debido al calor, la baja humedad y la vegetación reseca que actúa como combustible. Más de 250 bomberos, apoyados por helicópteros y aviones cisterna, luchan contra el fuego, pero las condiciones dificultan los esfuerzos.

En el condado de Los Ángeles, unas 4,200 personas y 1,400 estructuras están bajo órdenes de evacuación, mientras que 12,500 residentes recibieron avisos de preparación. En Ventura, áreas menos pobladas, como la zona recreativa del lago Piru, vieron la evacuación de 56 personas. La supervisora del condado de Los Ángeles, Kathryn Barger, instó a los residentes a no ignorar las órdenes. “El fuego se mueve a una velocidad alarmante. Si les dicen que evacúen, háganlo de inmediato”, enfatizó.

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Una región bajo presión

El incendio Canyon no es un caso aislado. A pocos kilómetros, el incendio Gifford, el mayor de California en 2025, ha consumido 44,000 hectáreas en el Bosque Nacional Los Padres, con solo un 15% de contención, según Cal Fire. Este fuego, que comenzó con múltiples focos el viernes pasado, ha herido a cuatro personas y amenaza cientos de hogares cerca de Santa María. Las autoridades cerraron la Ruta Estatal 166, complicando el acceso a la zona. Además, el recuerdo del incendio Hughes, que en enero calcinó 3,200 hectáreas cerca del lago Castaic, sigue fresco, con 50,000 personas bajo alertas de evacuación en ese entonces.

Por su parte, el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que la ola de calor y los vientos secos intensificarán el riesgo de incendios durante el fin de semana. Agosto, considerado el mes más peligroso para incendios en California, combina altas temperaturas, baja humedad y vegetación seca, lo que crea un escenario perfecto para siniestros devastadores. Un informe de la Universidad de California señala que el cambio climático agrava estas condiciones, aumentando la frecuencia e intensidad de los incendios.

Desafíos para los bomberos

Los esfuerzos para contener el incendio Canyon enfrentan múltiples obstáculos. El terreno montañoso dificulta el acceso de los equipos, mientras que los fuertes vientos limitan las operaciones aéreas. Según Dowd, los helicópteros y aviones cisterna son esenciales, pero su efectividad se reduce en condiciones de visibilidad baja. En tierra, los bomberos trabajan sin descanso, pero la falta de lluvia y la sequía prolongada complican la contención. Faith Kearns, experta en incendios de la Universidad Estatal de Arizona, señaló que la gestión de recursos hídricos es crucial, pero los sistemas urbanos no están diseñados para soportar incendios de esta magnitud.

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Mientras tanto, las autoridades locales han intensificado las medidas de seguridad. En Ventura, se patrullan las zonas evacuadas para prevenir saqueos, un problema reportado en incendios anteriores. La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, recomendó a los residentes usar mascarillas N95 ante la mala calidad del aire, con cenizas que contienen partículas nocivas, según el Distrito de Gestión de la Calidad del Aire de la Costa Sur.

Un futuro incierto

A medida que el incendio Canyon avanza, las comunidades al norte de Los Ángeles permanecen en vilo. Las autoridades instan a los residentes a preparar kits de emergencia y revisar planes de evacuación. Con el pronóstico de lluvias débiles para el sábado, según el Servicio Meteorológico Nacional, hay esperanza de alivio, pero también preocupación por posibles corrientes de lodo en áreas quemadas. Mientras los bomberos luchan contra las llamas, la región se prepara para un fin de semana crítico, con el riesgo de nuevos focos en aumento.

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