El dólar pierde terreno como moneda dominante en el comercio mundial, y el fenómeno preocupa cada vez más a economistas y gobiernos. Durante más de ocho décadas, la divisa estadounidense ha sido el pilar del comercio internacional, fijando el precio del petróleo, el oro y gran parte de las materias primas estratégicas. Sin embargo, el panorama está cambiando: el bloque BRICS —integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— está impulsando una alternativa que podría reconfigurar la economía global.
El dólar pierde terreno frente a la estrategia de los BRICS
Los países BRICS, que representan alrededor del 40% de la población mundial y cuentan con un producto interno bruto combinado que rivaliza con el de Estados Unidos, buscan crear una moneda respaldada por oro para reemplazar al dólar en los intercambios internacionales. La idea surgió con más fuerza en agosto de 2023, cuando los líderes del bloque se reunieron con el objetivo de “desdolarizar” el comercio global.
¿Por qué oro? A diferencia del dinero fiduciario, el oro no puede imprimirse ni congelarse. Además, su valor no depende de decisiones políticas internas de un solo país. Rusia, por ejemplo, posee más de 2,300 toneladas de reservas, y China adquirió 225 toneladas solo en 2022. Estas compras no responden únicamente a estrategias de inversión, sino a un plan geopolítico que busca blindar las economías frente a las sanciones estadounidenses.
Imagen de archivo que muestra a varios empleados del Bundesbank comprobando unos lingotes de oro. EFE/Frank Rumpenhorst
La motivación es clara: en 2022, Estados Unidos congeló de manera repentina unos 300,000 millones de dólares en reservas rusas. Ese movimiento envió un mensaje al mundo: Washington puede transformar en “papel sin valor” la riqueza de cualquier país con el que mantenga conflictos.
El dólar pierde terreno en el mercado energético
Uno de los cambios más significativos ocurre en el mercado petrolero. China, principal importador de crudo del mundo, ya ha concretado acuerdos con Arabia Saudita y Francia para pagar en yuanes en lugar de dólares. Si Arabia Saudita, aliado histórico de Washington, comienza a vender petróleo de manera masiva en otra divisa, el llamado “petrodólar” perdería gran parte de su influencia.
La dependencia del dólar como medio de intercambio en el comercio energético ha sido uno de los pilares de la supremacía económica de Estados Unidos. Durante décadas, la capacidad de imprimir la moneda usada en la compraventa de petróleo permitió a Washington sostener déficits, financiar su deuda y mantener un poder de negociación privilegiado. Pero con la diversificación de monedas en el mercado energético, ese “código de trampa” empieza a desmoronarse.
El dólar pierde terreno también en otros sectores. Cada vez más países recurren a monedas locales o acuerdos bilaterales para comerciar, reduciendo el papel de la divisa estadounidense. Según datos del Fondo Monetario Internacional, la participación del dólar en las reservas internacionales cayó del 73% en 2002 al 58% en 2023, y algunos analistas prevén que podría bajar de 50% hacia 2030.
Imagen de dólares americanos. Foto: X/@NucleoNoticias
El dólar pierde terreno en el tablero geopolítico
La iniciativa de los BRICS no es solamente económica, también es política. El bloque busca desafiar la hegemonía estadounidense y crear un sistema financiero paralelo que no dependa de instituciones como el FMI o el Banco Mundial, dominadas históricamente por Washington.
En marzo de 2023, cuando China medió en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Irán, el trasfondo no fue solo diplomático: también fue monetario. Ese acuerdo abrió la puerta para que las transacciones energéticas entre ambos países se realizaran en yuanes o en monedas alternativas al dólar.
Los expertos advierten que, si los BRICS logran consolidar una moneda común respaldada por oro, el mundo podría enfrentar el mayor cambio en la arquitectura económica global desde la Segunda Guerra Mundial. Para Estados Unidos, esto implicaría perder la capacidad de financiarse con relativa facilidad y ver reducido el peso de sus sanciones económicas como herramienta de presión internacional.
¿Qué significa que el dólar pierde terreno?
Para los consumidores, una reducción en la influencia del dólar podría traducirse en inflación más persistente, tasas de interés más altas y un poder adquisitivo debilitado fuera de Estados Unidos. En cambio, para los países emergentes, significaría mayor margen de maniobra en el comercio exterior y menos exposición a sanciones.
No obstante, algunos analistas consideran que, aunque el dólar pierde terreno, su desaparición como divisa dominante aún no es inmediata. La confianza global en su estabilidad, la magnitud de los mercados financieros estadounidenses y la ausencia de alternativas sólidas a gran escala le siguen dando ventaja. Sin embargo, la tendencia es clara: cada vez más naciones están reduciendo su dependencia del dólar, apostando por monedas locales, acuerdos bilaterales y reservas en oro.