Zinedine Zidane está cada vez más cerca de convertirse en el próximo entrenador de la selección de Francia una vez que termine el Mundial 2026. Distintos medios sostuvieron que existe un acuerdo verbal entre el exentrenador del Real Madrid y la Federación Francesa de Fútbol para que asuma el cargo al cierre del ciclo de Didier Deschamps.
La posibilidad no sorprende dentro del fútbol francés. Desde hace meses, el nombre de Zidane aparecía como el relevo natural de Deschamps. La expectativa creció aún más desde que el actual seleccionador anunció que su etapa con Les Bleus terminará después de la Copa del Mundo de 2026, torneo que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá.
Didier Deschamps dejaría el cargo tras 14 años al frente de Francia. En ese período, el técnico construyó uno de los ciclos más importantes de la historia reciente del fútbol europeo. Bajo su mando, la selección ganó el Mundial 2018 y fue subcampeona en 2022, además de mantener una competitividad sostenida en torneos internacionales.
¿Qué se sabe hasta ahora sobre su llegada?
Hasta este momento, la información más sólida apunta a un acuerdo verbal, no a una presentación oficial. Ese matiz es importante, porque en el periodismo deportivo una negociación avanzada no siempre equivale a un contrato firmado. Sin embargo, la versión tomó fuerza luego de que el presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Philippe Diallo, admitiera en una entrevista que ya sabía quién será el sucesor de Deschamps, aunque evitó decir su nombre.
Ver esta publicación en Instagram
Ese silencio alimentó todavía más las versiones en Francia. Para buena parte del entorno futbolístico, el relevo de Zidane es el “secreto peor guardado” del país. No solo por su pasado como campeón del mundo en 1998, sino también por el peso simbólico que conserva dentro del vestuario francés y ante la afición.
La figura de Zidane reúne 2 atributos muy poco comunes. Por un lado, posee una autoridad natural como ídolo nacional. Por otro, llega con una trayectoria ganadora en clubes de máximo nivel. Esa combinación explica por qué su nombre aparece desde hace años como favorito para liderar a Francia.
¿Qué falta para que el nombramiento sea oficial?
Aunque la dirección parece clara, todavía faltan detalles. Según la información disponible, uno de los puntos pendientes tiene que ver con la conformación del cuerpo técnico. En concreto, resta definir cuántos integrantes acompañarán a Zidane y qué estructura de trabajo tendrá a su disposición.
Ese aspecto no es menor. Un seleccionador moderno no trabaja solo. Necesita analistas, preparadores físicos, asistentes, especialistas en balón parado y personal de gestión interna. En selecciones de élite, la coordinación del equipo técnico puede influir tanto como el plan táctico.
También falta el anuncio formal de la Federación Francesa de Fútbol. Mientras eso no ocurra, la noticia debe manejarse como una designación encaminada, no como un hecho consumado. Esa diferencia es clave para una cobertura responsable y alineada con estándares E-E-A-T, sobre todo cuando el contenido se presenta como información de servicio y alta confianza.
¿Cómo cambiaría Francia con Zidane en el banquillo?
La posible llegada de Zidane abre una etapa muy distinta para Les Bleus. Deschamps construyó una Francia pragmática, intensa y muy competitiva. Zidane, en cambio, podría imprimir una propuesta más asociativa, con mayor control de la posesión y un enfoque más flexible en ataque.

No obstante, reducirlo a un entrenador “más ofensivo” sería simplificar demasiado su perfil. En el Real Madrid demostró capacidad para adaptarse a contextos muy distintos. Supo manejar partidos abiertos, series cerradas y planteles plagados de figuras. Ese aprendizaje resulta clave para una selección que convive con presión constante.
Además, su figura puede influir en la gestión del vestuario. Francia tiene una plantilla joven, talentosa y expuesta. Zidane podría funcionar como un puente entre generaciones, algo valioso en un ciclo posterior a un Mundial. En otras palabras, no sería solo un cambio de técnico, sino de tono institucional.
¿Qué significa esta decisión para el futuro del fútbol francés?
La elección de Zidane tendría un peso que va más allá del resultado inmediato. Francia viene de 2 décadas de enorme competitividad internacional. Por eso, la federación no solo debe pensar en el próximo torneo, sino en el modelo de selección que quiere sostener durante los siguientes 4 años.
En ese sentido, apostar por Zidane sería una decisión de continuidad emocional, pero también de reposicionamiento. Se mantendría la línea de liderazgo francés con figuras campeonas del mundo, aunque con un cambio fuerte en estilo, narrativa y manejo del grupo.
También habría un impacto mediático enorme. Zidane es una de las marcas deportivas más reconocibles del planeta. Su llegada devolvería a Francia al centro de la conversación futbolística global incluso antes del primer partido de su ciclo. Eso genera presión, pero también potencia la imagen de la federación.
Entérate más en Nueva News
