Una rotura masiva de una tubería principal en Paterson, Nueva Jersey, ha dejado a cerca de 200,000 residentes en el norte del estado bajo una advertencia de hervir el agua desde el viernes 8 de agosto de 2025. El incidente, que afecta a Paterson, Prospect Park, Haledon y North Haledon, ha generado cortes de agua y baja presión, impactando hogares, comercios y hospitales. Mientras las autoridades trabajan en reparaciones, la frustración crece entre los residentes, quienes enfrentan una crisis que pone en evidencia la fragilidad de la infraestructura hídrica urbana.
Una avería que paraliza comunidades
La rotura de una tubería de 30 pulgadas cerca del estadio Hinchliffe ocurrió en la madrugada del viernes, causando inundaciones en las zonas de Hillcrest y Northside, según informó la Comisión del Agua del Valle del Passaic (PVWC). La tubería, que data de finales del siglo XIX, ha complicado las reparaciones debido a su antigüedad y la dificultad de acceder a la ruptura, ubicada a 10-15 pies de profundidad en una zona boscosa. Jim Mueller, director ejecutivo de la PVWC, explicó que las piezas necesarias para la reparación deben fabricarse a medida, lo que retrasa el proceso.
Por lo tanto, la advertencia de hervir el agua sigue vigente para toda Paterson y Prospect Park, afectando a 160,000 y 6,000 residentes, respectivamente, además de comunidades más pequeñas como Haledon y North Haledon. Los residentes deben hervir el agua durante al menos un minuto antes de usarla para beber, cocinar, lavar alimentos, preparar fórmulas infantiles, hacer hielo, cepillarse los dientes o lavar utensilios. La PVWC también recomendó evitar el uso de filtros de agua como sustituto del hervido y desechar cubos de hielo hechos durante la crisis.
Medidas de emergencia y desafíos
Las autoridades han implementado soluciones temporales para mitigar el impacto. En Paterson, se instalaron duchas y baños portátiles en el John F. Kennedy High School, que también sirve como “área de confort” para los residentes. La PVWC y el municipio distribuyen agua embotellada gratuita en puntos como el estadio Hinchliffe y el parque Hillford, aunque la alta demanda ha generado filas largas y escasez temporal. El alcalde Andre Sayegh ordenó apagar aspersores y fuentes públicas para conservar agua, instando a los residentes a no llenar recipientes grandes ni abrir hidrantes.
Además, la PVWC instaló bombas temporales para mejorar la presión en algunas áreas, pero muchos hogares aún reportan agua turbia o sin suministro. Jacqueline Sledge, una residente de Paterson, expresó su molestia: “El agua sale marrón, y la presión es casi nula”. Los comercios, como The Brownstone, un centro de eventos, han gastado más de $10,000 en agua embotellada, hielo y baños portátiles para cumplir con normas sanitarias, según su propietario, Albert Manzo.
Avances lentos y frustración creciente
El lunes por la noche, la PVWC logró identificar el punto exacto de la ruptura, calificándolo como un “gran avance”. Sin embargo, las reparaciones podrían extenderse hasta el martes 12 o miércoles 13 de agosto, y la advertencia de hervir el agua podría permanecer hasta el viernes debido a la necesidad de purgar el sistema y realizar pruebas de calidad. “La seguridad es nuestra prioridad”, afirmó Mueller, quien espera que la presión se restablezca gradualmente en las próximas 24-36 horas.
En consecuencia, la paciencia de los residentes se agota. Mike Ramaglia, otro vecino afectado, describió la situación como “insostenible”, mientras que eventos como un partido de los New Jersey Jackals en el estadio Hinchliffe fueron cancelados. La crisis también ha afectado campamentos de verano y centros para ancianos, que dependen de entregas de agua embotellada.
Lecciones de una infraestructura vulnerable
El incidente resalta los problemas de la infraestructura hídrica obsoleta en áreas urbanas. Sayegh señaló que los recientes temblores en Nueva Jersey, junto con actividades como la construcción y el uso intensivo de hidrantes, podrían haber contribuido a la rotura, aunque las causas exactas aún se investigan. La PVWC planea reemplazar tuberías antiguas, con ingenieros ya diseñando nuevas líneas para prevenir futuros colapsos.
Pese a todo, la crisis ha unido a la comunidad de Paterson, una ciudad diversa con un 48% de población hispana y un alto índice de pobreza, según datos del censo. Sayegh pidió solidaridad: “No es momento de culpar, sino de trabajar juntos”. Mientras las reparaciones avanzan, los residentes enfrentan días más de incertidumbre, dependiendo de agua embotellada y soluciones improvisadas para sus necesidades básicas.
