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Marcha “Gen Z” atrae más críticos de Sheinbaum que jóvenes

Miles protestaron en Ciudad de México en la “Marcha Gen Z”, que reunió más críticos de Sheinbaum que jóvenes manifestantes.
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EFE

Miles de personas se congregaron el sábado en Ciudad de México en una manifestación convocada originalmente por la Generación Z. Sin embargo, la protesta terminó atrayendo a una mayoría de críticos del gobierno de Claudia Sheinbaum, más que a jóvenes que representaran el movimiento juvenil. La movilización se sumó a las expresiones de descontento que han surgido en distintos puntos del país desde el arranque de la nueva administración.

Una convocatoria con otro rumbo

Aunque el llamado se difundió en redes sociales como una marcha juvenil bajo el símbolo de la “Gen Z”, el tono cambió en cuestión de horas. Partidos de oposición y figuras conservadoras respaldaron la protesta, que derivó en consignas políticas contra el partido gobernante Morena y la presidenta mexicana. Los manifestantes llenaron las calles del Centro Histórico con gritos de “Fuera Morena” y “Estado corrupto”, entre banderas nacionales y mantas improvisadas.

Claudia Cruz, abogada de 30 años, explicó que acudió “por un país mejor”. Fidel Sandoval, profesor jubilado de 78, marchó en reclamo de justicia. En tanto, la doctora Arizbeth García protestó con su bata blanca para denunciar las carencias del sistema público de salud y la inseguridad generalizada. “Nos exponemos igual que todos, el problema es que aquí matan y no pasa nada”, dijo.

Tensión en el Zócalo y protestas paralelas

La jornada transcurrió en calma durante la mayor parte del día. No obstante, al caer la tarde algunos jóvenes encapuchados derribaron las vallas metálicas que resguardaban el Zócalo capitalino. En ese momento se produjeron enfrentamientos menores con la policía, donde se lanzaron piedras, cohetes y gases lacrimógenos.

Protestas similares se replicaron en menor escala en otras ciudades mexicanas. En varias, los participantes portaron sombreros de paja en señal de apoyo a los movimientos ciudadanos opositores, y exigieron justicia por el asesinato del alcalde michoacano Carlos Manzo, ocurrido a comienzos de mes. Manzo, conocido por su enfrentamiento contra la delincuencia en zonas rurales, se convirtió en símbolo de la indignación popular.

“Una muerte de Estado”

Rosa María Ávila, asesora inmobiliaria de 65 años llegada desde Pátzcuaro, Michoacán, aseguró que el homicidio de Manzo “fue una muerte de Estado”. En su opinión, el alcalde fue asesinado “porque se atrevía a enfrentar a los delincuentes”. Además, señaló que apoya algunas políticas de seguridad como las del presidente salvadoreño Nayib Bukele, a pesar de las críticas internacionales por posibles violaciones de derechos humanos.

Mientras tanto, diversas cuentas juveniles que habían convocado a la marcha se deslindaron al percibir la intromisión de actores políticos. Aun así, personalidades de la oposición, como el expresidente Vicente Fox y el empresario Ricardo Salinas Pliego, alentaron públicamente la protesta. El gobierno de Sheinbaum denunció que la movilización fue “dirigida desde la derecha internacional” y amplificada en redes sociales mediante cuentas coordinadas y bots.

La participación juvenil quedó en segundo plano

Aunque el símbolo pirata de la serie japonesa “One Piece” —emblema de la Generación Z— apareció en varias pancartas, los jóvenes no fueron mayoría. Andrés Massa, consultor de 29 años, explicó que lo motivó la consigna de “luchar contra la corrupción y exigir mayor seguridad”. Para él, la mezcla de mensajes refleja un sentir general de hartazgo, no necesariamente generacional.

La llamada “marcha Gen Z” se inspiró en movilizaciones recientes de jóvenes en Asia y América Latina. En países como Nepal, Perú y Kenya, las protestas de la Generación Z reclamaron cambios políticos y transparencia. Sin embargo, en México el evento de este fin de semana adquirió una identidad distinta, marcada por el rechazo a la gestión presidencial y las políticas de seguridad.

Popularidad de Sheinbaum y desafíos internos

Claudia Sheinbaum cumplió poco más de un año en la presidencia y mantiene niveles de aprobación elevados, según encuestas recientes. Desde el inicio de su mandato en octubre de 2024, defendió el legado de Andrés Manuel López Obrador, aunque ajustó la estrategia de seguridad para combatir con más firmeza al crimen organizado, en parte por la presión de Estados Unidos.

Pese a ello, los problemas de fondo persisten. La corrupción, la impunidad y la violencia cotidiana siguen marcando la vida de millones de mexicanos. Los recientes hechos en Michoacán y la creciente percepción de inseguridad alimentan un malestar visible en las calles. Por lo tanto, la movilización de este sábado confirmó que el descontento social va más allá de las redes y podría extenderse si las promesas de cambio no se reflejan en hechos concretos.

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