Una sobreviviente de abuso clerical en Perú acusó públicamente al papa León XIV de negligencia, al afirmar que cuando fue obispo no investigó adecuadamente su caso. Ana María Quispe Díaz, quien denunció abusos cometidos por sacerdotes cuando era menor, ha llevado su exigencia de justicia a la ciudad natal del pontífice, durante una conferencia de prensa en Chicago junto a la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés).
Díaz rompió su silencio en 2023 a través de redes sociales. Desde entonces, ha enfrentado amenazas y acoso en Perú. Según SNAP, ella es una de las víctimas incluidas en una queja formal que el grupo presentó al Vaticano, en la que se acusa al entonces cardenal Robert Prevost —hoy cercano colaborador del papa— de no haber actuado de forma adecuada cuando lideraba la diócesis de Chiclayo.
Abuso clerical en Perú: la denuncia contra sacerdotes
De acuerdo con la denuncia, en abril de 2022 tres mujeres acusaron a los sacerdotes Eleuterio Vásquez Gonzáles y Ricardo Yesquén de haberlas abusado sexualmente cuando eran menores. Según Díaz, el entonces obispo Prevost no impulsó una investigación a fondo ni ofreció respuestas claras cuando ella lo contactó por teléfono en 2020.
La silueta de un crucifijo puede apreciarse frente a un vitral dentro de un templo católico, el 1 de diciembre de 2012, en Nueva Orleans. Foto: X/@ReporteYa
Aunque la diócesis de Chiclayo asegura que Prevost siguió los protocolos establecidos por el papa Francisco —incluyendo restringir labores ministeriales a los sacerdotes implicados, enviar la denuncia al Vaticano y ofrecer ayuda psicológica a las víctimas—, SNAP sostiene que estas acciones fueron insuficientes y tardías.
Los casos fueron inicialmente archivados por las autoridades peruanas por falta de pruebas y por el tiempo transcurrido desde los hechos. Sin embargo, en 2023 el Vaticano reabrió uno de los expedientes tras el eco mediático que recibió en redes sociales y medios internacionales.
El papa León XIV, acusado de negligencia
Aunque no se ha acusado al papa León XIV de encubrir directamente a abusadores, los grupos de víctimas lo responsabilizan por no haber actuado con mayor contundencia. SNAP sostiene que, como obispo, León XIV tuvo conocimiento de los casos sin aplicar una investigación profunda. Ahora, como líder de la Iglesia católica, se espera que impulse cambios estructurales para prevenir nuevos abusos.
Durante su pontificado, el papa Francisco ha sido criticado por su respuesta irregular frente a la crisis de abusos en la Iglesia. En 2018, fue acusado de manejar mal un caso emblemático en Chile, aunque posteriormente se disculpó con las víctimas y reformó los procedimientos de investigación. Este caso se convirtió en un punto de inflexión en su papado.
El Papa León XIV llega a una audiencia con miembros de los medios de comunicación en el Aula Pablo VI. EFE/EPA/Ettore Ferrari
Grupos como SNAP ahora exigen que el papa León XIV no repita errores del pasado y rinda cuentas, especialmente cuando su propio país ha sido escenario de escándalos como el del Sodalicio, una organización católica peruana denunciada por abusos sistemáticos.
Víctimas del abuso clerical piden acciones urgentes
SNAP y Ana María Quispe Díaz han solicitado que los sacerdotes implicados sean retirados inmediatamente de sus labores. Vásquez Gonzáles habría pedido al Vaticano la dispensa de sus funciones sacerdotales, pero el proceso podría demorar seis meses. Para Díaz, eso es demasiado tiempo.
La diócesis de Chiclayo no confirmó ni negó dicha solicitud, alegando que es un trámite reservado entre el sacerdote, el obispo y el Vaticano. En cuanto a Yesquén, se indicó que su estado de salud lo mantiene inactivo.
Ninguno de los sacerdotes ha hecho declaraciones públicas sobre las denuncias.
Díaz, quien tiene ahora 29 años y es madre de dos hijos, participó en la conferencia anual de SNAP en Pensilvania y dio entrevistas en español a medios de Chicago. Dijo que tomó la decisión de hablar cuando su hija cumplió un año: “No podía seguir callando lo que me pasó”. También manifestó su angustia por tener que dejar a sus hijos para continuar con su campaña, pero considera que su testimonio puede prevenir nuevos casos.