El Pentágono da marcha atrás en su desaire a los mormones en la lista de religiones reconocidas.
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El Departamento de Defensa de los Estados Unidos dio un paso atrás en su reciente decisión sobre el registro de credenciales religiosas. Las autoridades militares modificaron una polémica lista de fe oficialmente reconocidas para las fuerzas armadas. Esta rectificación ocurre tras las intensas críticas de legisladores mormones y aliados del Gobierno.
La controversia comenzó cuando el Pentágono redujo drásticamente las opciones religiosas en los expedientes del personal en servicio. El cambio buscaba simplificar un sistema que la institución consideraba engorroso y demasiado analítico. Sin embargo, la exclusión de ciertas etiquetas desató un fuerte debate político y teológico durante el fin de semana.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, coordinó la emisión de un nuevo listado corregido para frenar el descontento de sus principales aliados políticos. La actualización busca mantener el orden administrativo sin interferir en las tradiciones de fe de los soldados.
¿Cómo inició la polémica con la lista religiosa?
El Departamento de Defensa anunció una drástica reducción en su catálogo de denominaciones reconocidas. El sistema anterior contaba con cerca de 200 códigos de fe diferentes para el personal militar. Las autoridades redujeron esta cifra a solo 31 denominaciones oficiales.
El Pentágono argumentó que el esquema previo estaba fuera de control y contenía etiquetas redundantes. Muchos de los credos registrados no eran practicados por miembros activos de las fuerzas armadas. Por ello, la consolidación buscaba agilizar la labor de los capellanes y comandantes.
La sorpresa llegó cuando la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días quedó fuera del grupo cristiano. La organización mormona apareció clasificada bajo la etiqueta de denominaciones no cristianas. Esto encendió las alarmas dentro de los sectores conservadores del Congreso.
¿Qué dijeron los legisladores sobre este desaire?
El senador Mike Lee, representante de mayor antigüedad de Utah, encabezó la ofensiva contra el cambio. Lee es un mormón influyente y un estrecho aliado político de Donald Trump. El legislador usó sus redes sociales oficiales para denunciar la exclusión de su iglesia.
El senador afirmó que el Gobierno no debe inmiscuirse en disputas doctrinales entre distintas religiones. Lee argumentó que la medida resultaba repugnante para la herencia común estadounidense. Otros legisladores republicanos, como el senador John Curtis, se sumaron de inmediato a los reclamos públicos.
La protesta civil y política obligó al Pentágono a reaccionar en menos de 72 horas. La presión de las facciones alineadas con el movimiento MAGA aceleró la revisión del documento emitido.
¿Cuál fue la respuesta oficial del Pentágono?
Ante las críticas el Pentágono calificó la primera lista como una simple propuesta en fase de revisión. Los voceros militares aclararon que las etiquetas redundantes e innecesarias ya fueron corregidas de los sistemas. El comunicado oficial enfatizó que la función del cuerpo militar no es dirimir debates teológicos.
La nueva versión simplificada eliminó las agrupaciones generales que vinculaban de forma obligatoria a múltiples iglesias. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ya no figura como no cristiana. Este ajuste rápido recibió el agradecimiento público del senador Mike Lee.
Pese a la corrección, la nueva lista mantiene fusionadas a numerosas iglesias bajo la etiqueta de cristianos evangélicos. El Pentágono aseguró que el objetivo principal es asegurar el respeto a la fe sincera en las filas.
¿Qué otras religiones quedaron fuera del sistema?
La simplificación de los códigos afectó a otros grupos de creyentes y no creyentes dentro de las fuerzas armadas. Las etiquetas específicas para los soldados ateos fueron eliminadas del registro oficial. Ahora, este sector debe optar por términos más generales como agnóstico o sin religión.
El recorte definitivo también dejó fuera a opciones religiosas menos comunes en los cuarteles. Entre las bajas destacan la wicca, el paganismo y el humanismo. Las prácticas tradicionales de las religiones nativas americanas también perdieron su código independiente en los expedientes.
De las 31 denominaciones vigentes en la lista del Pentágono, 21 pertenecen a distintas ramas confesionales del cristianismo. La reducción sigue generando cuestionamientos entre los defensores de la diversidad religiosa en el servicio militar.
¿Existe un sesgo ideológico dentro del Pentágono?
Los críticos de la gestión de Pete Hegseth señalan que la consolidación responde a una agenda de corte nacionalista cristiano. Sectores de oposición denuncian una supuesta preferencia hacia ciertas visiones religiosas en los actos oficiales. Hegseth ha promovido activamente discursos basados en valores tradicionales de la civilización occidental.
Bajo su mandato, iniciado en mayo de 2025, se establecieron servicios de oración mensuales en las instalaciones del Pentágono. A estos eventos han asistido polémicos predicadores cristianos de extrema derecha como Douglas Wilson. Las alusiones bíblicas en las cuentas oficiales de la institución son frecuentes.
En diciembre pasado, el secretario recibió al evangelista Franklin Graham en las oficinas de Defensa. Durante su intervención, Graham describió al Dios cristiano como una deidad vinculada a la guerra. Estas posturas generan inquietud entre los miembros de las fuerzas armadas que no comparten el credo mayoritario.
¿Cómo afecta esto a los expedientes militares?
Los miembros del servicio utilizan estos códigos oficiales para definir sus prácticas religiosas en los expedientes personales de las fuerzas armadas. El registro influye en la asistencia espiritual que reciben los soldados durante los despliegues. También determina los protocolos a seguir en caso de ceremonias fúnebres militares.
El mormonismo es la única rama importante del cristianismo con raíces históricas exclusivas en los Estados Unidos. Fundada por Joseph Smith en Nueva York, la iglesia tiene su sede principal en Utah. Su exclusión inicial representaba un duro golpe para miles de soldados activos.
La rápida retractación del Pentágono demuestra el poder de influencia de los bloques políticos religiosos en la actual administración estadounidense. El Departamento de Defensa busca ahora cerrar la polémica y concentrarse en la eficiencia de sus mandos.
